Sábado, 26 de Septiembre de 2020

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Mi nombre no significa nada

El editorial de Celia Blanco en 'Contigo dentro'

Mi nombre no significa nada

Getty Images

Me llamo Celia porque mi madre tuvo una profesora en la Normal de Almería que le llegó al alma. Una de esas que enseñan a vivir de verdad, a razonar, a pensar, de las que obligan. Mi hermana eligió Celia entre de la lista que le dieron porque mi madre siempre hablaba con cariño de aquella profesora cuyas poesías se estudian ahora en los institutos. Siempre me gustó llamarme Celia. Nunca quise tener otro nombre. También es verdad que, en mi caso, mi nombre me dio la suficiente literatura como para que fuera amoldándome a él. Le fui cogiendo cariño conforme se lo cogía a las Celias que pudieran aparecer. Todas, se me antojaban parecidas a mí.

No todas las personas tienen esta suerte. Algunas personas jamás se sienten identificadas con el nombre con el que el resto las ubica. No se sienten Marcos, Ana, Gabriel. No se sienten como sus padres decidieron llamarlos, no se sienten como la imagen que proyecta el simple acto de decir su nombre en voz alta. ¿Se imaginan que eso les pasara a ustedes? Pongámonos en ese caso. imaginen que los demás se empeñan todos, malditos, en llamarlos con un nombre que para ustedes no significa nada. Un nombre con el que no se identifican ni se dan por aludidos. Peor todos, absolutamente todos los llaman así. En el colegio, en el médico, en el dentista, cuando van a recoger un paquete a Correos, cuando tienen que renovar su carnét de identidad y todos se empeñan en registrarlos en todos los documentos oficiales con ese nombre que no es el suyo.

Eso es lo que le ocurre a muchas personas transexuales, sobre todo menores. O al menos les sucedía, hasta esta misma semana.

Desde el miércoles, los registros civiles de toda España están obligados a atender todas las solicitudes de cambio de nombre que inicien las personas transexuales sean cual sea la edad que tengan. Podrán identificarse con su nombre, con ese que el que se identifican y con el que les hubiera gustado nacer. Se acaba así con una inseguridad jurídica de pesadilla para mchos menores que cada mañana escuchaban en al lista de clase un nombre, una identidad que no era la propia.

Puede que les parezca una idiotez. Pero es importante saber quién eres. Y más aún que todos tengan muy claro con quién están tratando. No vaya a ser que cualquiera pueda creerse que puede mancillar hasta tu propio nombre.

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