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Miércoles, 16 de Octubre de 2019

Otras localidades

Más que ideas, mensajes de impacto

Josep Ramoneda reflexiona sobre las insinuaciones por parte del gobierno de adelantar las elecciones y hacerlas coincidir con las locales, autonómicas y europeas; los comentarios del gobierno sobre Gibraltar, el machismo de la derecha y los abusos en la Iglesia española

Cuando en política se busca lanzar mensajes de impacto más que ideas, el debate se frivoliza. Y cada día lo que pesa es la última ocurrencia. Hoy viene del PSOE, en forma de globo sonda. Después de afirmar y repetir que el objetivo de este gobierno es durar, ahora se habla de una gran jornada electoral que concentre todas las citas pendientes: legislativas, locales y europeas. Puede que alguien haya puesto en circulación en el PSOE la idea de que el voto de las generales marcará el comportamiento del elector y que esto les beneficia y frena el voto de protesta. Pero más allá de las especulaciones de cada cual, juntar las elecciones me parece una manera de devaluarlas. Si el voto es el momento democrático por excelencia démosle a cada elección la singularidad y el marco de debate específico que merece.

A falta de idea mejor, Gibraltar. Es el eterno recurso de los gobernantes españoles que vienen clamando cíclicamente por este tema. El gobierno quiere hacer notar su voz en la negociación del Brexit y se sale por el peñón. ¿No tienen nada mejor que proponer? Hablar de Gibraltar es gratis y viste de patriota que es lo que Casado le niega a Sánchez.

En un momento en que el feminismo está al alza, el discurso político de la derecha suelta sus acentos más machistas. ¿Hay que entenderlo como una respuesta reactiva a lo que sienten como una amenaza? Más que nunca las propuestas de la derecha pasan por el autoritarismo, la intransigencia y la penalización de todo lo que no les gusta. Todo es de juzgado de guardia.

La presión popular ha hecho mella. Y la Iglesia española da señal de levantar las hipócritas defensas en que se parapetaba. “La Iglesia reconoce abiertamente los abusos de diversa índole y tiene la firme decisión de erradicarlos”. Habrá que seguir con atención el paso de las palabras a los hechos. "Desgraciadamente el mundo está indignado por los abusos de algunas personas de la Iglesia en lugar de ser reanimado por la santidad de sus miembros”, dice el obispo Blázquez. Una indignación que hay que celebrar porque ya se ha visto que sin ella, la santidad de los miembros aconsejaba callarse.

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