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Domingo, 19 de Enero de 2020

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"Tenemos que cambiar la mentalidad de la sociedad"

Hablamos con la cofundadora de Femen, Inna Sevchenko, que destaca la opresión que sufre el cuerpo de la mujer en todos los contextos. Sus activistas trabajan para cambiar la mentalidad de la sociedad. Para ello, "sacamos el cuerpo femenino del contexto sexual y lo metimos en el contexto político"

La última acción de FEMEN en España ocurrió el pasado domingo en un acto en conmemoración de la muerte de Franco y de esa protesta quedó la imagen de una activista, una joven inmovilizada por la policía mientras una mujer levanta el brazo para arrearle una bofetada.

Inna Sevchenko, una de las cofundadoras de FEMEN, ha estado en Madrid esta semana y hemos hablado con ella.

¿Qué le sugiere esta foto?

Muy a menudo durante las acciones de FEMEN nuestras activistas son víctimas de violencia. Sé que esto puede sonar extraño, porque normalmente la gente considera que las activistas de Femen son provocativas, y muchas veces se nos acusa de ser violentas, pero si ves esta foto y si realmente te fijas en las acciones de Femen ves que normalmente somos nosotras las víctimas de la violencia, todo lo que hacemos es salir en lugares públicos quitarnos la camiseta, escribir nuestros eslóganes y la reacción de la gente en estas protestas revela muchas cosas. Creo que en esta foto se puede ver que la violencia y discriminación no están reservadas a hombres o mujeres, puede venir de ambas partes. Y creo que en esta foto también se puede ver quién es pacífico y viene de forma pacífica como la activista de Femen, que está desnuda y no tiene armas, y las ideas de quién están favoreciendo la violencia, como en el caso de esta mujer, cuyas ideas no le permiten aceptar el pluralismo, o aceptar que alguien pueda discrepar con ella o criticar sus ideas y por lo tanto se atreve a atacar.

Es una protesta contra fascistas aquí en España, esto no es normal…

Creo que da mucho miedo ya solo escuchar que hay un fascista en España. ¿Cómo puede ser? En el centro de Europa, en un país tan bonito y que adoro… pero creo que la memoria que tienen los españoles de la época de Franco sigue muy fresca todavía. Y creo que a la gente muchas veces le asustan los cambios, tomar caminos nuevos, y su reacción natural es volver atrás, volver al mundo en el que estaban viviendo 40 o 50 años atrás porque al menos saben lo que ocurría entonces.

Creo que hoy en día hay un gran surgimiento de estas ideas de extrema derecha porque la gente está asustada, quiere protegerse, se convierten en víctimas de políticos populistas, víctimas del miedo, la inseguridad, víctimas del mundo que está cambiando. El mundo cambia constantemente y los cambios a menudo asustan a la gente porque no saben lo que va a ocurrir, pero creo que la solución es no cerrar las puertas, no construir más muros entre nosotros, sino destruir los muros, abrir más puertas para la gente y aprender a coexistir. No podemos escondernos los unos de los otros ni huir, así que las ideas fascistas, nacionalistas o xenófobas murieron en el pasado y la gente que trata de revivirlas perderá. Van a perder, usando la violencia perderán. Este no es el futuro que vamos a construir juntos.

Eso espero. Creo que mucha gente está todavía sorprendida por el fenómeno Femen, ¿cómo lo describiría?

Yo personalmente describo Femen como un grupo de mujeres soñadoras que tratamos de cambiar el mundo y que no pedimos permiso a nadie. Simplemente no buscamos el permiso de nadie. No nos preguntamos quién nos permitirá hacer algo, quién nos permitirá hablar o quién podrá impedirnos hablar. Esa es la filosofía de Femen, pero por supuesto creo que somos conocidas por el público por nuestras protestas en topless, por utilizar nuestro cuerpo como un arma política… y esa es la esencia de la táctica de Femen. Transformamos nuestro cuerpo en nuestra arma política, nuestro instrumento político. Sacamos el cuerpo femenino del contexto sexual y lo metimos en el contexto político y ahora soy yo como mujer quien decide cuándo mi cuerpo es sexual y cuando es político. Ya no es el sistema o la sociedad, la cultura o las instituciones quienes van a definir mi cuerpo. Ahora soy yo, la dueña de mi cuerpo quien lo va a definir, y ahora este cuerpo es político, lo estoy usando como pancarta política.

Y Femen ha crecido muy rápido. Muchas mujeres alrededor del mundo están comprendiendo vuestro mensaje. ¿Por qué está extendiéndose tan rápidamente ahora el fenómeno Femen?

En realidad, no creo que podamos decir que ocurre especialmente ahora. Creo que somos parte de la revolución más duradera de las mujeres. Sólo continuamos el camino de feministas de los siglos XIX, XX… estamos continuando esta gran lucha de las mujeres, lucha común. Creo que lo que hicimos con Femen fue dar en el clavo, mostramos este cuerpo que ya no es pasivo, sino que se rebela. El cuerpo que ya no se calla, sino que grita. Y creo que llegamos a los corazones y las mentes de muchas mujeres alrededor del mundo porque en realidad, a donde quiera que vayas, en cualquier contexto, en cualquier país, el cuerpo de la mujer está en el centro de su opresión. Las instituciones patriarcales están aún obsesionadas con controlar el cuerpo de las mujeres, por eso todavía estamos discutiendo por todo el mundo el derecho al aborto, o las mujeres aquí en España discuten la subrogación, la prostitución… Todo se basa en la opresión y el control del cuerpo de las mujeres, bien usándolo para el placer de los hombres, para el enriquecimiento o por comodidad, pero siempre gira en torno al cuerpo femenino, y creo que por eso es por lo que muchas mujeres en todo el mundo, de muy diferentes procedencias y contextos, se reconocen en esta lucha.

Hace algunos años tuvimos las revoluciones árabes, entonces cambiaron muchas cosas pero quizá en el fondo nada cambió. ¿Teme que al fenómeno feminista le ocurra lo mismo?

Yo creo que toda revolución trae un cambio, y creo que por ejemplo muy amenudo la gente espera cambios inmediatos después de la revolución, pero creo que el principal objetivo de toda revolución o protesta es cambiar la mentalidad de la gente, y no se puede cambiar la mentalidad de la noche a la mañana... no se puede cambiar la mentalidad de la gente con una protesta o sólo con una revolución. Creo que es mucho más fácil cambiar las leyes que cambiar la mentalidad. Podemos cambiar las leyes, podemos adaptar los derechos correctamente pero la gente no los seguirá, porque simplemente no están de acuerdo con ellos.

Así que creo que es una lucha muy difícil, es una causa muy complicada tratar de cambiar la opinión pública y la mentalidad, y creo que no puedes solo fijarte en un movimiento o una revolución como algo que debe acarrear un resultado muy concreto en el cambio del sistema, creo que es una lucha continua y después de nosotras habrá otros muchos movimientos y tendrá que haberlos, porque creo que hay tantas instituciones, tantas personas en el pode que todo el tiempo están pensando en cómo controlar a las masas, en cómo quitarnos nuestros derechos... y por eso nosotros como ciudadanos tenemos que estar permanentemente pensando cómo proteger nuestros derechos, y cómo vamos a defendernos en el futuro. Asíq ue nuestra primavera ha sido un estadio de esta muy larga revolución. Por ejemplo la revolución en Ucrania, nuestra lucha ahora mismo en 8 países es una parte de una larga lucha que debe continuar, no puede parar, no hay final para esta lucha.

Una lucha que ha crecido durante la revolución naranja. ¿Qué ha aprendido femen sobre esto, sobre esta revolución naranja?

Yo nací el año de la caída de la URSS, crecí en los años 90 cuando la URSS y Ucrania estaba sumida en una crisis política y económica. Era una situación desastrosa en la que la gente estaba desesperada. Todo el mundo se convirtió en un político. La gente tenía miedo de estar comprometida en política porque había mucha censura, había mucha corrupción y criminalidad en la política ucraniana y de la URSS, había mucha frustración, así que la revolución naranja para nuestra nueva generación fue el primer momento en el que vimos que la gente tiene poder, que la gente puede salir a la calle y hablar alto. Y puede sonar extraño para los españoles, pero yo aprendí que yo tengo un poder, puedo hablar y mi voz importa cuando cumplí los 16 años. Antes de eso no había visto a nadie salir a la calle y protestar. Y creo que como generación joven estabamos muy afectados por el hecho de que no teníamos ninguna alternativa en nuestro país, no teníamos ninguna posibilidad, y durante esta revolución naranja aprendimos que si no tienes posibilidades ni oportunidades, tu única forma de existir es luchar por esas oportunidades. No puedes siimplemente aceptar la opresión y la diuscriminación del sistema y ser parte de él. Por supuesto que puedes elegir esto, pero entonces eres parte del sistema, consientes esta discriminación y opresión, así que la única solución es luchar por esas oportunidades.

¿Es cierto que su activismo comenzó pronto, en su infancia?

Yo creo que empecé a mostrar algunos signos de rebeldía... Yo siempre fui muy buena estudiante, era la menor alumna en la escuela y la universidad, pero siempre cuestionaba a la autoridad, incluso en la escuela, con el director de mi escuela. Por ejemplo durante la revolución naranja fui al colegio con símbolos de la revolución y el director me dijo que el colegio no era el lugar para la política. Sin embargo yo sabía que ese mismo director decía a los profesores lo que debían votar. Yo hice una especie de revolución en la escuela. Yo dije: si la escuela no es el lugar para la política, ¿por qué aconsejas a la gente lo que tiene que votar? y tuvimos una especie de pelea en ese momento, sí.

Nos ha hablado de cambios. Hay muchas cosas que cambiar de hecho en la mentalidad de los hombres. Aquí en España por ejemplo, hay muchos políticos y jueces que no reconocen el acoso sexual por ejemplo. Es un gran problema.

Yo creo que es una cuestión actual, un tema urgente. El pasado año escuchamos muchas voces de mujeres alrededor del mundo con la campaña MeToo. Las mujeres se abrieron con sus historias, exponiendo sus heridas abiertas por la violencia sexual y mostrando que su cuerpo es un campo de batalla. Constantemente nuestro cuerpo es un objetivo. En cualquier lugar, seas una actriz, una estudiante o política en el parlamento europeo, independientemente de tu estatus, mientras tengas cuerpo de mujer, tu cuerpo es un objetivo. Y creo que verdaderamente se trata de cambiar la mentalidad. En eso consiste nuestra lucha.

Tenemos que cambiar la mentalidad y finalmente la sociedad tiene que comprender que el cuerpo de las mujeres es el objetivo permanente y no podemos simplemente cerrar nuestros ojos y mirar hacia otro lado. Deberían realizarse muchas reformas y, algo que has mencionado que es muy interesante sobre que hay muchos políticos y jueces que no reconocen el acoso sexual, apuesto a que la mayoría de ellos son hombres. Son hombres y no saben lo que es estar permanentemente en el cuerpo de una mujer y sentirse insegura, no porque haya algo malo en tu cuerpo, sino por el modo en que la sociedad mira tu cuerpo, el modo en el que perciben este cuerpo. El problema no está en nuestro cuerpo, está en los ojos de quienes lo miran. Así que, de nuevo, se trata de una revolución en nuestras mentes, debemos contiunuarla, y por esto lucha Femen.

¿Cree que veremos un mundo liderado por mujeres?

No es que lo crea o que sueñe con ello, es que estoy convencida de ello. Lo sé y lo puedo predecir, porque estoy viendo cuántas nuevas generaciones de chicas jóvenes y mujeres toman su poder de vuelta, reivinbdicándose a sí mismas y entendiendo que no hay nada malo en ellas, hay algo que no funciona en nuestra sociedad, no con nosotras como mujeres... Así que te aseguro que las mujeres van a liderar y te aseguro que este será un mundo mejor.

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