Sábado, 19 de Octubre de 2019

Otras localidades

España se sitúa en los primeros puestos del ranking de desempleo juvenil

  • Grecia es el único país europeo que supera a España en paro entre los menores de 25 años
  • El nuevo plan del Gobierno pretende reducir la tasa de desempleo juvenil en 10 puntos en un plazo de 3 años
  • Hablamos con jóvenes que viven la búsqueda de empleo a diario

El Boletín Oficial del Estado publicaba este sábado el plan de empleo para tratar de reducir el paro juvenil hasta diez puntos de aquí a tres años. 50 medidas para desarrollar entre 2019 y 2021 entre las que se encuentran la contratación de 3.000 orientadores que ayuden a los jóvenes a encontrar trabajo, programas de formación en competencias clave para aquellos que no tienen cualificación y la elaboración de un estatuto para garantizar los derechos de los becarios.

A nivel europeo España se encuentra en los primeros puestos del ranking de desempleo juvenil, concretamente los segundos. Tan solo Grecia tiene una tasa de desempleo juvenil más alta que España según datos de EUROSTAT, la oficina europea de estadística.

Otro de los problemas a los que se enfrentan los jóvenes españoles es el de la independencia. También España es de los países europeos cuyos jóvenes tardan más en independizarse. Mientras la media europea se sitúa en los 26 años, los jóvenes españoles no se independizan de media hasta los 29.

El plan de empleo aprobado en el Consejo de Ministros plantea también un plan de retorno de los miles de jóvenes que han salido de España a buscar trabajo en otros países. En 2017 fueron 50.000 las personas que, a pesar de haberse formado en España, despliegan su talento en otros países en los que encuentran trabajo a pesar de lo que supone para ellos personalmente.

Miles de chicas y chicos, jóvenes más que preparados que se enfrentan todos los días a la duda de seguir buscando trabajo de lo suyo, o intentar lo que sea. De luchar por seguir trabajando en sus ciudades o dejar España para probar suerte.

Álex, periodista, 28 años

Hasta hace bien poco Álex era el responsable de deportes de una de las ediciones de un periódico regional gallego. Cuenta que le contrataron para hacer una sustitución, pero en lugar de hacer el contrato de sustitución le hicieron un contrato en prácticas durante dos años. Cuando este contrato terminó ya sí que le dieron la sustitución, aunque solo durante algún tiempo porque cuando le dieron la incapacidad a la persona a la que sustituía le echaron.

"En mi lugar trajeron a otra persona con un contrato de dos años para poder ir rotando y seguir con la rueda de dos años en dos años y no contratar a nadie. Porque las empresas parece ser que tienen mucho miedo a hacer indefinida a la gente", asegura Álex.

Ahora Álex, que vivía en Galicia, se ha ido a Madrid a probar suerte, aunque sin muchas esperanzas. De momento sigue luchando para poder seguir trabajando de lo suyo. "Muy esperanzado no estoy, pero bueno, yo sigo en la lucha, sigo buscando, y a ver qué me sale. Realmente podría trabajar de otra cosa que no fuera lo mío pero soy demasiado tozudo para aceptar eso y rendirme después de haber estudiado una carrera y dos cursos de postgrado"; Álex dice que no se rinde, continúa formándose a la vez que busca trabajo aunque sin muchas esperanzas.

Elena, biotecnóloga, 26 años

El mismo día que Elena comenzó a estudiar Biotecnología decidió que quería ser independiente y por tanto comenzó a trabajar a la vez que estudiaba. Terminó la carrera y el laboratorio en el que hizo las prácticas decidió contratarla. Aunque no como graduada en biotecnología, lo que es, sino como técnico. "Estuve casi dos años trabajando allí, me contrataron como técnico, no como graduada, en cambio tenía que desempeñar funciones de graduada, de estudios superiores", explica Elena que cuando terminó estuvo buscando trabajo durante año y medio, no encontraba nada y se terminaban sus ahorros, así que decidió buscar trabajo de lo que fuera, pensaba que iba a ser fácil, pero tampoco.

Graduada en biotecnología, con 4 idiomas, un Máster y otro que está estudiando ahora, Elena sigue en el paro. De momento no se plantea la posibilidad de irse a trabajar fuera, porque cree que su país debe luchar porque se quede en España a trabajar "Han estado pagándome en algún momento un año de estudios o estudiando en sus universidades... Le cuesto un dinero al país y debería retribuirlo en el propio país. Al final es una cuestión de dignidad: Yo quiero trabajar aquí y tengo todo el derecho a hacerlo, no tengo por qué emigrar".

Elena cuenta también que no solo es complicado buscar trabajo de lo suyo, como biotecnóloga, sino que es difícil encontrar cualquier tipo de trabajo. En el momento en el que se terminaron sus ahorros, y tras año y medio en una activa "y desoladora" búsqueda de empleo decidió que tenía que trabajar en cualquier sector para seguir subsistiendo, pero tampoco fue fácil. "Me sorprendió que me fue muy complicado a pesar de contar con un montón de experiencia en todo tipo de trabajos", cuenta Elena.

Marta, enfermera, 25 años

Los jóvenes españoles se enfrentan a diario también al problema de la temporalidad del empleo. Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), el año pasado el 73,35 de los jóvenes españoles con contrato tenían uno temporal. Una situación que durante mucho tiempo ha estado viviendo Marta; se fue a Madrid con la intención de encontrar trabajo como enfermera, de tener más opciones que en Mallorca (de donde ella es) pero al final ha tenido que volver a casa. "Trabajé en una ETT que me mandaba días sueltos a residencias. Empezabas cada día de cero, a lo mejor estabas solo durante un turno, a veces el turno de noche en el que estabas sola... Y claro, no conocías a los pacientes, la dinámica, al resto de los trabajadores..." Ahora ha vuelto a Mallorca y está en una bolsa de empleo; pero no es la oficial, sino una subsidiaria que solo tiene en cuenta las notas del expediente y no el tiempo trabajado u otra formación realizada, por lo que cada año está más abajo en la lista. Cuenta que en verano hay trabajo seguro porque hay mucha demanda pero en invierno lo más duro, esperar la llamada. "Tu vida consiste en, de lunes a viernes, levantarte a las ocho y tener el teléfono siempre a mano. Siempre a mano, nivel no poder montar en el metro por si me llaman", explica Marta.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?