Sábado, 17 de Agosto de 2019

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La firma de Àngels Barceló

El autogobierno, en juego

Àngels Barceló reflexiona sobre los últimos episodios del conflicto catalán, con el president Torra apostando por la vía eslovena y el gobierno amagando con una respuesta dura que podría implicar la asunción del control de los Mossos

¿Cuánto hemos hablado en los últimos tiempos de la crisis de las instituciones? ¿Cuánto hemos responsabilizado a los que están o han estado al frente, de la degradación institucional en la que parece vivir sumido este país? Mucho, ¿verdad? Pues hay una de estas instituciones, la Generalitat de Catalunya, recuperada gracias al pacto, al consenso y a la política, que ya ha perdido toda la credibilidad que le quedaba y esta pérdida tiene un responsable: se llama Quim Torra.

Solo un irresponsable, que da la casualidad que es el president de la Generalitat, puede invocar la vía eslovena para conseguir la independencia. El mismo irresponsable que atacó a los Mossos d'Esquadra por sus actuaciones en las manifestaciones de Girona y Terrassa, y les desautorizó sin ni siquiera esperar a una investigación que valorara la actuación.

A Quim Torra le da igual el cargo que ocupa, tanto que se ha ido 48 horas de retiro y a ayunar al Monasterio de Montserrat como si en Catalunya no pasara nada. Ya nos habíamos acostumbrado a un Parlament inactivo al que ya podemos sumar una presidencia de la Generalitat inactiva. Y ya no sirve explicarlo por el activismo del personaje.

Conozco a muchos activistas, gracias a los cuales la sociedad es mucho mejor, que jamás actuarían como lo hace Quim Torra, que piensa que lo mejor es seguir tensando la cuerda, el famoso cuanto peor mejor. Pero cuidado, que el gobierno de Madrid ya estudia una respuesta, apretado también por la derecha que le va achicando el espacio.

Hay entre el independentismo una corriente entre asustada y preocupada por la deriva de Torra y los impulsos de Waterloo. Deberían de dejar de hablar a escondidas y levantar la voz antes de que sea demasiado tarde. El fantasma del 155 sobrevuela demasiado cerca. Y lo que está en juego no es la independencia es salvar el autogobierno.

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Cadena SER

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