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Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

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"Un alto porcentaje de juguetes peligrosos vienen de China"

  • El 50% de los juguetes "sospechosos" que llegan al centro de control referencia en nuestro país "no cumplen la normativa" y, en muchos casos, son peligrosos para los niños. Un "alto porcentaje", procedentes de China.
  • Para comprobarlo, Ser Consumidor compró la semana pasada algunos juguetes en tiendas "baratas" para que los analizaran y los resultados han sido de todo tipo, pero, algunos, preocupantes.

El primer juguete que analizamos fue un simple osito de peluche. Le hicieron unas pruebas, como a los aproximadamente mil juguetes que pasan cada año por el Centro de Investigación y Control de Calidad de la Dirección General de Consumo, del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Lo primero que hicieron el director, Manuel Carbó, y la jefa de la unidad de juguetes, Marta Guijarro, fue comprobar si el etiquetado era correcto, como las indicaciones de la recomendación de la edad, lugar de fabricación, fabricante o distribuidor… .


“Ahora le vamos a someter a una prueba de tracción en el ojo, para ver si se desprende”, dijo Guijarro.
“No se desprendido, ha pasado la prueba”, explicó el técnico Miguel Padilla. Y, en caso de haber pasado, se hubiera pasado el ojo por un cilindro, “que simula la boca de un niño, para valorar el potencial peligro en caso de que se lo tragara un pequeño”.
“Ahora le pasaremos la prueba de inflamabilidad. Le acercamos una llama y vemos qué pasa”, explicó la técnico Rosi Bercial.
Y lo que pasó es que el pelo se quemó un poco “pero como no ha producido una llama, es correcto”.
También se le hace otra prueba para ver si se desgarran las costuras. No se desgarró, “pero aquí tenemos otros en el que sí pasó y queda al aire el relleno. Aunque no es peligroso tampoco porque la bolitas que lleva dentro están dentro de una bolsa”.
La siguiente prueba es la del pantalón de un disfraz “porque los disfraces o pelucas suelen dar muchos problemas de inflamabilidad”, dijo Carbó a Ser Consumidor. Y efectivamente, el pantalón arde en cuanto le acercan la llama.
“Va muy deprisa, pero hay que ver la velocidad de propagación de la llama”.
Y pese a todo, la pasa “porque la velocidad de la llama está entre 10 y 30 milímetros por segundo, y es correcto”.
Después se sometieron a pruebas unas pistolas con ventosas. No era peligrosa la fuerza a la que salía el proyectil y, por lo tanto, no peligroso en caso de impacto en los niños.
“Ahora la sometemos a una prueba para ver si se desprende fácilmente la ventosa”.
Y no pasó la prueba, se desprenden fácilmente.
“Es decir, falla, y luego se comprueba si la ventosa entra también con facilidad en el espacio que simula la garganta de un pequeño”.
Y pasa, luego el juguete es peligroso.
A continuación se hace una prueba a un sonajero al que se “golpea” con una pesa, simulando un golpe fuerte o una caída, y “de él se desprenden bolitas que los niños podrían tragarse”. Peligroso.
Lo mismo pasa con una flauta, a la que sometió a una prueba de torsión y tracción “y deja elementos cortantes a la vista, es peligrosa para cualquier niño”.
Luego se analiza una bola-yoyo en la que se comprueba la medida que alcanza el cordón extensible que lleva en el extremo “y que podría ahogar al niño en el que caso de que se lo enroscara en el cuello”.
También comprobamos los “peligros” de ciertos juguetes que imitan alimentos, como cacahuetes o nueces, “que los niños pueden llevarse a la boca creyendo que son de verdad” y que resultan muy peligrosos si no pasan la prueba del cilindro “que imita la garganta de los pequeños”. Algunos pasaban perfectamente por él…
Por último, someten a una prueba de resistencia a un carrito para llevar muñecos.
- “Le ponemos 50 kilos de peso…”
- Pero las muñecas no pesan eso, les digo…
- “Es verdad, pero muchas veces en los carritos se suben niños pequeños jugando y comprobamos sus resistencia”.
Puestas las pesas que equivalen a los 50 kilos, “se viene abajo y el armazón se rompe por varios sitios por lo que podría ser peligroso para los niños”.
- “El 50% de los juguetes que nos llegan al Centro de Control, procedentes de Comunidades Autónomas o de aduanas por ser productos que van a entrar en el mercado, no cumplen las normas. O bien por etiquetado o por seguridad”, explicó Manuel Carbó a Ser Consumidor. Todos ellos, unos 1.000 anualmente, son sometidos a las pruebas que marcan las normas “para, si no son aptos, ponerlos en la red de alerta y retirarlos del mercado”.
Y de todos los que les llegan y son peligrosos, ¿cuántos son procedentes de países asiáticos?
- “Un alto porcentaje de los peligrosos están fabricado en China”.

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