Lunes, 13 de Julio de 2020

Otras localidades

Radio Lindo

"Las cuencas mineras son el único territorio nacionalista que no es excluyente"

La frase es de la periodista Aitana Castaño, coautora junto a Alfonso Zapico, del libro de relatos mineros "Los niños de humo"

Uno de los dibujos de "Los niños de humo" de Aitana Castaño

Uno de los dibujos de "Los niños de humo" de Aitana Castaño / Alfonso Zapico

Las cuencas mineras de Asturias daban trabajo a más de treinta mil personas. Ahora no llegan ni a mil. Pero hubo un tiempo en el que llegaban mineros de todos los territorios de España. Gallegos, castellanos, andaluces, extremeños, vascos. Todos juntos hacían piña, se sentían de la cuenca, ejercían "el único nacionalismo no excluyente de España, porque allí estaban todos" cuenta Aitana Castaño. "Los niños de humo", editado por Pez de Plata, parte de una conversación de Aitana con el dibujante Alfonso Zapico. Los dos nacieron en las cuencas y pertenecen a la primera generación que ya no vivirá directamente del negocio del carbón. Pero descubren que también son de los pocos que van a tener la oportunidad de contarlo de primera mano, porque de niños y adolescentes vivieron el esplendor y la crisis del sector.

Aitana Castaño cuenta que la idea del título del libro viene de una conversación que tuvo con un señor de Mieres. Este la agarró de la solapa de la cazadora vaquera, la acercó a su nariz y le dijo "¿Sabes por qué los chicos de las cuentas, cuando bajábamos a Oviedo, no teníamos que decir de dónde éramos? Porque olíamos a humo". Ese olor a humo hoy ya no se aprecia tanto, pero de este mundo que poco a poco va desapareciendo queda una forma de ser, de hablar, de relacionarse. Existe una personalidad, un carácter de las cuencas que se puede leer y ver en este libro de relatos escrito y gráficos a la vez.

"Los niños de humo" mezclan historias reales y de ficción, pero en todas coinciden una serie de elementos que tienen que ver con una vida dura a la que siempre acechaba la muerte. El teléfono está muy presente en los relatos, esas llamadas de madrugada que sólo podían ser para algo malo. Timbres de terminales telefónicas que derivaban en muerte, viudez y orfandad. Pero también en solidaridad. Frente al llanto y el silencio siempre estaban los otros, los que te hacían seguir.

Y frente a esa dureza, accidentes y enfermedades que dibujaban la imagen de las cuentas mineras, había una vida. Dice Aitana Castaño que precisamente todo lo anterior "hace que el cuenquero tenga un espíritu fiestero, le gusta vivir, pasarlo bien. Saber que te tienes que meter cada día a cuatrocientos metros bajo tierra forja un carácter y fuera buscas lo contrario". Pero no solo fiesta, en el entorno minero había también mucha vida cultural "había cines, club de lectura, de hecho a Langreo, en los años setenta se le nombra la milla cultural de Europa" apunta Aitana Castaño sobre un mundo que tuvo mucho peso informativo en su día y que hoy se va apagando.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

Último boletín

Emisoras

Elige una emisora

Cadena SER

Compartir

Tu contenido empezará después de la publicidad

Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?