Martes, 17 de Septiembre de 2019

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El dietario de Ramoneda

La derecha española no está por la labor

Josep Ramoneda analiza la estrategia de presión de la derecha para acorralar a Sánchez e imponer la mano dura en Cataluña, la lucha por la hegemonía en la derecha y la situación de Macron ante los chalecos amarillos

Que la situación catalana es muy complicada, nadie lo duda. Que el programa de máximos del independentismo no está hoy en el orden del día, tampoco. Y que es necesario avanzar hacia una etapa de reconocimiento mutuo y de retorno a la política, es opinión mayoritaria en Cataluña y, en buena parte, de la izquierda española. Los márgenes son estrechos y no admiten precipitaciones, cualquier desbordamiento podría cerrar las vías que deberían conducir a un cierto reconocimiento mutuo y al regreso a la política. Pero la derecha española no está por la labor. Ha visto en la visita del gobierno a Barcelona una oportunidad, y calienta el ambiente con la esperanza de acorralar al presidente y entrar en la autoritaria vereda de la destitución de un gobierno electo y de la ocupación de la autonomía. El momento es delicado, pero si la derecha se saliera con la suya entraríamos directamente en lo siniestro. Todos lo saben, pero a algunos parece que no les importa.

A la polarización identitaria se le está acoplando la polarización izquierda-derecha. El bipartidismo era más pacífico que el pluripartidismo. Ahora, a la batalla por la conquista del poder, se junta la lucha por la hegemonía en cada bando, que en la derecha se disputa en el terreno de la radicalización. ¿Quién es el más macho del lugar? En el trasfondo, la enorme fractura entre política y sociedad que nadie se decide a atender.

¿Por qué Macron concede tanta importancia a los chalecos amarillos como para cambiar su estrategia y afrontar las elecciones europeas con un discurso distinto? Porque, aunque el número de personas que han salido a la calle ha sido muy inferior al de otras movilizaciones, el impacto en las redes es enorme y una gran mayoría de franceses les apoya. El conflicto apenas ha pasado por las periferias de las grandes ciudades, son las antiguas clases populares de la Francia de provincias que se sienten abandonadas. Y su rechazo es una amenaza directa para el macronismo, que ve como el partido de Marine Le Pen le adelanta en los sondeos. De ahí que el presidente diga que “no conducirá nunca el proyecto europeo en el que cree contra unas aspiraciones que estima legítimas”. Y que su gobierno anuncie prioridad a las medidas de protección de la ciudadanía, aún a costa del mito de la tecnocracia europea del 3 por ciento como límite del déficit. ¿Será, Macron, capaz de avanzar priorizando medidas concretas, en vez de protegerse en el ruido patriótico y la xenofobia que la derecha ha puesto de moda? Ésta será su verdadera reválida.

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Cadena SER

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