LA FIRMA

Lo que pasa no va a pasar

A esta crisis, que ya es de Estado, no se le adivina salida

Lo peor de lo que nos pasa es que no va a pasar, va a quedarse. Después del viernes, después del mes que viene y después del año que viene. A esta crisis, que ya es de Estado, no se le adivina salida. Esto es lo que confiere a nuestra situación este carácter agobiante, más espeso que el vivido en los últimos años en los que las amarguras económicas eran más agudas pero no se había agrietado aún la arquitectura del Estado ni la polarización política se había extremado tanto. Muchos piensan que claro que hay salidas, en función de tal o cual resultado electoral, pero se equivocan. Por supuesto que es absolutamente diferente que gobierne la izquierda o la derecha, máxime con la complicidad de Vox.

En este plano se juegan asuntos de importancia enorme, pero ni unos ni otros tienen ni tendrán suficiente fuerza para abordar por su cuenta esta crisis de Estado, por mucho que la derecha con una ingenuidad que llama realismo crea que puede resolver el problema catalán por las bravas. Sin duda, es relevante lo que ocurra estos días en Barcelona. Cada gesto, cada incidencia, van a atenuar o van a agravar el conflicto, pero seguiremos en la superficie del mismo. No iremos al fondo, no podremos llegar. Las vigas del edificio del Estado padecen aluminosis política, y eso requiere actuaciones estructurales que por el momento ni se vislumbran. Por eso digo, que lo peor de lo que pasa es que no va a pasar, va a quedarse y agravarse.

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Cadena SER

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