LAS EDADES DE MILLAS

Juanjo Millás baja a los infiernos

El escritor ha pasado un día de maniobras dentro del submarino Mistral de la Armada Española.

Sala de mando del submarino Mistral /

Son las 8 de la mañana y aún no ha amanecido en el Arsenal de Cartagena. Juan José Millás y el teniente de Navío José Luis Bernal se dirigen al submarino Mistral con la intención de pasar 12 horas de navegación, maniobras y simulacros. Millás dice que tiene claustrofobia pero ha sido capaz de introducirse por el agujero de entrada, de un perímetro inferior que el de una alcantarilla, y pasear por todos los compartimentos, mínimos, aprovechados al máximo, que se va encontrando por lo que a él le parece un hormiguero lleno de gente que se mueve dentro de un caos organizado.

En el audio puedes escuchar cómo Millás va descubriendo la sala de máquinas, la de mando, los pequeños dormitorios con cajones y espejos a través de los cuales todos pueden ver la televisión desde cualquier litera. El comedor que hace las funciones de enfermería y de sala para oír misa los domingos, lo único que diferencia unos días de otros. 

En el submarino hay dos retretes y una ducha para 60 personas. / Juan José Millás

Dos retretes y una ducha para 60 personas te obliga a llevar una rutina de ducha cada tres días. Pero el submarino Mistral huele a camaradería. "En un espacio tan pequeño más vale llevarte bien con los compañeros. Solo les tienes a ellos y no tienes mucho espacio para aislarte". El tiempo máximo que este submarino puede pasar navegando son 45 días, pero no por falta de oxígeno o combustible, sino porque en la despensa solo cabe comida para sobrevivir durante ese tiempo. El aire se va renovando cuando se necesita a través de un tubo.

¿Qué tipo de personas pueden estar preparadas para aguantar en un ambiente hostil? ¿cómo se puede vencer la claustrofobia? La psicóloga Cristina Mae Wood, especialista en Ansiedad y Estrés del centro de psicología Área Humana de Madrid nos explica los síntomas y lo que hay que hacer para evitar hacer una interpretación errónea de la situación. Y el capitán de Corbeta José Carlos Cuadrado Ibáñez nos explica qué es lo peor que le puede pasar a un submarino y los simulacros que hacen para poder hacer frente a una posible tragedia como la del Kursk o, más recientemente, el ARA San Juan. 

Juanjo salió exhausto pero airoso, sintiéndose como si "hubiera entrado en un ataúd, y hubiera salido de un útero"

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?