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Viernes, 20 de Septiembre de 2019

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Pajas, superhéroes y drogas: la conspiración de la cultura pop

'Lo que esconde Silver Lake' es la nueva película de David Robert Mitchell, un viaje lisérgico por la ciudad de Los Ángeles que homenajea al cine clásico y a la cultura pop con Andrew Garfield de protagonista

Es una de las películas más crípticas del año. Lo que esconde Silver Lake divide y entusiasma a partes iguales. Su director parece obsesionado con la adolescencia actual, sus mitos, sus problemas y su universo. Lo ha explorado en todos sus trabajos y da un paso más en esta historia de suspense y erotismo, con teoría dela conspiración incluida, que podría leerse como un homenaje al cine de David Lynch, pero también a los clásicos de Hollywood, a la cultura pop y a los superhéroes.

Precisamente uno de los homenajes es a Spiderman, el superhéroe de Marvel que interpretó Andrew Garfield, protagonista absoluto de esta nueva obra del director David Robert Mitchell.

Es un desaliñado chico de 33, un nini, que no hace nada, ni siquiera evitar que el casero lo eche de su casa por no pagar el alquiler. Eso le convierte en el detective perfecto para esta historia. Este voyeur pajillero espía a su vecina rubia con su perro en la piscina donde hace topless. Es una obsesa de Marilyn, otro mito de Hollywood, y una versión moderna de las rubias de Hitchcock. Su desaparición hace que este nini, adolescente que ni estudio ni trabaja, persiga su rastro por toda la ciudad. 

El chico, aburrido, listo y nihilista, como los personajes de Robert Mitchell, se embarca en una odisea destartalada a través de L.A. para encontrar a Sarah, pero realmente está buscando una respuesta a un misterio más grande: el significado de todo lo que ve. Por ello paseamos por las fiestas siniestras de los clubes nocturnos o los chalés privados de productores ricachones salidos a la caza de nuevas presas sexuales.

Estamos ante un neo noir del siglo XXI con una visión de Los Ángeles que la equipara a un laberinto de corrución, sexo, codicia y poder. Es la versión millennial mil veces retratada. Por eso hay ecos de películas tan diferentes como Chinatown, Muholland Drive o Puro vicio. "Eso de las referencias me sale de una manera muy natural, porque me encantan muchos tipos de cine y de películas. Dependiendo del proyecto surgen unas u otras. Para esta, que es una película sobre Los Ángeles y cómo se ha entendido la ciudad a través de la historia del cine, hay mucho neonoir", decía Robert Mitchell en la rueda de prensa del Festival de Cannes, donde la película se fue sin premio.

Lo que esconde Silver Lake es su tercer largometraje, tras El mito del sueño americano y el éxito de terror It follows, y está llena de secuencias hipnóticas y sorprendentes que recuerdan a Cukor, De Palma, a la sordidez y luminosidad de Terciopelo azul o a la conspiración de Antonioni de Blow up. Una visión que apareció ante el director en una semana de demasiado café: "Mi mujer y yo estábamos hablando mirando a las casas de la colina de Los Ángeles y diciendo, qué pasará de verdad ahí dentro. así que todo empezó con una conversación. Luego tuve una semana muy intensa en la que bebía mucho café y tenía como sueños febriles. Escribí todo muy, muy rápido. Así que creo que todo fue una combinación de cosas y que al final es mi versión de Los Ángeles y del misterio de lo que en realidad está pasando".

Es una de esas películas para cinéfilos y modernos absolutos, que trata sobre el significado oculto de las cosas que definen a una generación: las películas, la música y las revistas. Es como si debajo de la cultura imperante estuvieran pasando cosas.

 

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