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Lunes, 09 de Diciembre de 2019

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Exiliarse porque a un amigo no le gusta tu sentido del humor

El 10 de enero de 1928 Leon Trostky se marchó de la URSS por desavenencias con Stalin, que le había cogido muchísimo rencor

Los amigos son sin duda un elemento importante en la vida de la mayoría de los humanos. Pero, para algunos, los enemigos que van adquiriendo a lo largo de los años resultan bastante más definitorios.

Me imagino que la mayoría de vosotros no tendréis muchos archienemigos del nivel de nuestro protagonista de hoy; y si los tenéis, pues os acompaño en el sentimiento. Porque a quien recordamos hoy es a Leon Trotsky, el revolucionario soviético que, tal día como hoy, un 10 de enero de 1928, se tuvo que exiliar para siempre de la Unión Soviética, el estado que había ayudado a forjar. El culpable de su marcha era el nuevo hombre fuerte de la URSS, el georgiano Josif Stalin.

Sobre el papel, el desacuerdo entre ambos era político, pero la realidad es que Stalin llevaba muchos años acumulando odio contra Trotsky. Según parece, el georgiano llevaba mal que el otro, mucho más intelectual y refinado, lo considerara como un patán de provincias que no sabía ni hablar bien el ruso. Al conocerse, Josif intentó hacer un comentario malicioso sobre la vida privada de otros compañeros de partido, y Leon le contestó con severidad revolucionaria. Y si una cosa no sabía hacer Stalin era olvidar una afrenta.

Tanto es así, que no tuvo bastante con mandarlo a un lejano exilio. 12 años después, mandó a un asesino, catalán, para más señas, para que le clavara un piolet en la cabeza. Así que cuando te venga un cuñadazo en el curro a hacerte bromas sobre otro compañero, mejor que le rías mínimamente las gracias, no vaya a ser que él acabe de dictador genocida y tu cráneo lo pague con un agujero extra.

si te has quedado con ganas de más

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