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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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"Yo no quiero ser cómplice de la apatía del mundo"

Álvaro Ramos dejó su vida acomodada en Madrid para ayudar a los demás en Honduras

En el cine vemos historias de quién teniéndolo todo lo deja y empieza una nueva vida. Eso es lo que hizo Álvaro Ramos, que pasó de estar trabajando en un despacho americano que todo el mundo envidiaría, de vivir en un ático en Madrid a ayudar a la gente más necesitada en Honduras.

"Es verdad que mi vida era acomodada, estaba bien pero a veces el bienestar te puede dormir. Pero sabia que en el mundo actual hay millones de personas que mueren de hambre, unos rápidamente y otros a cámara lenta.Y no quería ser cómplice", Álvaro llega a Honduras buscando oportunidades para ayudar y las encuentra. Ahora vive en Tegucigalpa, en una residencia de estudiantes donde ayuda a quienes más lo necesitan. "A mi me cambió la vida conocer la realidad de la pobreza porque no sabes lo que es hasta que no la ves de cerca y en Honduras la veo cada día" . 

En su viaje conoce a Patricio Larrosa, un misionero fundador de ACOES, que le dijo a los chavales hondureños que les ayudaba a cambio de que ellos lo hicieran. "Esos niños, a apoyados por gente de España, han crecido y han creado una red importante. Se ayuda a cerca de 30.000 personas, se  da de comer a 6000 personas diariamente. Esos chicos son abogados, ingenieros, psicólogos, médicos y dedican el 30% de su tiempo a gestionar la organización para garantizar que los 12.000 niños tengan educación, sanidad y alimentación gratuita. Donde estaba el problema estaba la solución". Este movimiento, ACOES, ha generado una red de solidaridad en España, unas 1000 personas, que han aprendido de estos jóvenes y que ayudan para dar de comer a gente en Honduras."Esto es una marca España excelente". 

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