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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

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La feroz independencia de John Cassavetes

Se cumplen 30 años del fallecimiento del actor y director, pionero del cine independiente norteamericano.

Dicen que era impulsivo, parlanchín, testarudo y manipulador. Con el dinero que ganaba como actor en películas como “Doce del patíbulo”, “Pánico en el estadio” o “La semilla del diablo” rodaba sus películas de tono experimental y al margen de la industria de Hollywood. “No me interesa si es un éxito o no.” –explicaba el director– “No voy a maquillar mis historias, no le mostraré al público nada teatral, nada maravilloso ni entretenido; nada que le haga soñar con cosas que no tiene o que no es. No quiero inspirarle sobre nada”. Sus películas son auténticos ejercicios de exploración de la naturaleza humana, mostrando siempre los sentimientos de personas corrientes con problemas cotidianos. A Cassavetes le gustaba rodar en las calles mezclando a sus actores entre la gente. A menudo rodaba también en su propia casa donde los actores improvisaban o proponían ellos mismos cambios en el guion.

John Cassavetes empezó a destacar como actor en la televisión de los años 50 del siglo XX. La serie “John Staccato” le reportó la fama y el dinero suficientes para dedicarse a lo que de verdad quería: dirigir una película. En 1959 debutó como realizador con “Sombras”, una film rodado en blanco y negro con una cámara de 16 milímetros y protagonizado por los alumnos de un seminario de interpretación que él dirigía. El presupuesto era tan solo de 15.000 dólares pero el dinero era algo que nunca de preocupó a Cassavetes: “Creo que, a la postre, mata tu creatividad. Si lo tienes no necesitas inventar, no necesitas encontrar una forma diferente de contar las cosas. Evita que pienses, que todo el equipo piense”, contaba el director.

“Sombras” se convirtió en un icono del cine alternativo americano, llenando la pantalla de auténtica espontaneidad. A partir de entonces Cassavetes fue desarrollando una interesante carrera como director independiente con títulos como “Así habla el amor”, “Una mujer bajo la influencia” o “Gloria”. En total dirigió doce películas protagonizadas por él mismo, su mujer y actriz fetiche Gena Rowlands y actores amigos como Peter Falk, Ben Gazzara o Seymour Cassell a los que no pagaba casi nunca porque no había presupuesto. En este reportaje repasamos su trayectoria y analizamos su aportación al arte cinematográfico.   

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