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Un PP de día, un PP de noche

Josep Ramoneda analiza la movilización en la calle contra el presidente Sánchez que está preparando el PP, las declaraciones de Pablo Casado contra el aborto y comparando el procés catalán con la agenda de ETA, la presidencia para Vox de la Comisión parlamentaria de Cultura y Patrimonio histórico en Andalucía y el viaje de Sánchez al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo

Hay un PP de día y un PP de noche. El PP que gobierna y el PP que cuando está en la oposición solo piensa en el ruido y en las manifestaciones callejeras. En pocas horas, la derecha ha convocado a salvar España con concentraciones en la calle contra el presidente Sánchez y anuncia –eterna repetición de los mismos fracasos- la reforma de la ley del aborto y del matrimonio gay. Es curioso: el PP y la Iglesia católica han compartido todas las batallas verbales y todas las manifestaciones que en este país se han dado contra leyes que ampliaban los derechos de las personas en materia de moral y costumbres. Y las han perdido todas. Incluso Rajoy siendo presidente se tuvo que envainar la reforma de la ley del aborto, porque ni siquiera entre los suyos había consenso. Y Casado todavía insiste: ¿fanatismo o vicio?

Dice Pablo Casado: “La agenda que vemos en Cataluña es la de ETA”. ¿Mentira, provocación, ignorancia, indecencia o disparate? Ponga una x en la casilla correspondiente. Y sea cual sea la palabra ganadora, en boca de un presunto líder político y en esta coyuntura es una tremenda irresponsabilidad.

Premio a Vox: sus colegas de mayoría en Andalucía, le colocan en la presidencia de la Comisión parlamentaria de Cultura y Patrimonio histórico que tiene entre sus competencias todo lo relacionado con la memoria histórica. Es un escarnio que da testimonio de la arrogancia y la incapacidad de empatía con la que actúan la derecha extrema y el extremo centro con todo lo que no sea la España de los suyos.

De lío en lío y tiro porque me toca. No se entiende muy bien que a menos de una semana de un juicio de tanto calado político, el presidente del gobierno acuda al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo a glosar los méritos de la justicia española. Con este gesto Pedro Sánchez está reconociendo que ésta tiene algún problema de reputación. En cuyo caso, la justicia en sus actuaciones tiene suficientes instrumentos para dar la imagen conveniente. Que el presidente les eche una mano será objeto de todo tipo de conjeturas que alimentarán las dudas sobre las relaciones entre poderes. Y más teniendo en cuenta que el juicio contra los líderes independentistas tiene todas las probabilidades de terminar en este tribunal europeo.

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Cadena SER

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