Elegir, maravilloso verbo sexual
Elegir es uno de los verbos más bonitos del diccionario, indispensable cuando hablamos de sexo.
Madrid
Elegir es uno de los verbos más bonitos del diccionario, indispensable cuando hablamos de sexo. Supone la participación directa de cada uno en lo que suceda en nuestra cama. Al menos a priori. Pensemos que no habrá problemas. Elegir supone admitir nuestra propia responsabilidad porque fuimos nosotros los que escogimos a los personajes y dimos pie a la aventura.
No elegí a ninguno de los que me chulearon. Pero a alguno le di pábulo creyendo que mejoraría conmigo al lado.
Elegí que no podía quedarme prendada de ninguna belleza que no fuera la que se aprecia sin que se vea.
No elegí que nadie se fuera de mi lado teniendo la sensación de no habíamos tenido mucho en común. Intenté transmitirle a cada uno de mis amantes las razones por las que elegí estar a su lado. No elegí hacer daño; tampoco que me lo hicieran a mí. Elegí alejarme antes de que las relaciones se pudrieran dejarnos un bonito recuerdo de aquello.
Cada vez que elegimos aprendemos algo también de nosotros mismos.
Si tendemos a los amantes que nos follan maravillosamente y desaparecen, quizás deberíamos preguntarnos si queremos algo más que un romance del que fardar. Si por el contrario nos quedamos junto al que es nuestro amante desde hace años, quiere decir que elegimos compartir algo más que la cama en la que follamos. Es poco probable que tu amante de hace veinte años se presente de improviso en tu ciudad argumentando que quiere cambiar su vida contigo. Pero, si así fuera, no quedará otra que elegir.
Elegir: Escoger o preferir a alguien o algo para un fin.
No creo en la suerte, que solo compensa a mediocres. Creo más en los éxitos. Y el verdadero triunfo de mi cama es que ya aprendí a elegir quién quería que se quedara en ella.
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