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Todo por la patria

Josep Ramoneda analiza la movilización promovida por las derechas para el domingo contra la política de Sánchez hacia Cataluña y la situación interna del PSOE, con un sector del partido muy descontento con los últimos movimientos del presidente

El domingo la nación en la calle, dice Casado, en una manifiesta reducción de la idea de España, porque en la del PP es evidente que no caben todos. Saldrán por decenas de miles, no hay duda: convocar contra una traición a la patria arrastra. Y si el acusado es quien tuvo la osadía de sacar a Rajoy del poder con una moción de censura, todavía más, el resentimiento es una fuerza de la política. Con este movimiento Casado quiere comprometer a sus socios de la derecha a la hora de emprender la Reconquista. Y sobre todo atar a Albert Rivera para que no caiga en la tentación de las alianzas compensatorias. Con los traidores no se pacta. Y además, desde la calle, la derecha manda un saludo al Tribunal Supremo: no pongan en riesgo nuestro relato. Así de patético.

En el PP hay discrepancias –de Feijóo a Juanma Moreno- son muchos los que no ven clara la deriva del partido, en manos de quien dice que España es un hecho moral. Pero acudirán a la concentración en atención a la unidad del partido. Perverso argumento común a todos los partidos, que limita la palabra y la dignidad de los militantes. Todo por la patria. Y, sin embargo, son muchos ya los que piensan que Casado es un líder de paso. La autoridad no se consigue solo con ruido.

En el PSOE, sin embargo, no parece posible la paz. Los barones no perdonan la derrota que les infligió Pedro Sánchez. Y no pierden oportunidad de hacerlo notar. De la frustrada figura del relator de las negociaciones con Cataluña han hecho un espantajo. El miedo a ser acusado de traidor a la patria es el principal síntoma de hipocondría del personal político. Solo los que tienen mucha autoestima aguantan. Y los barones del PSOE que están en apuros en sus territorios buscan culpable de una potencial derrota. Hay quien insinúa que la solución estaría en convocar las elecciones generales el mismo día que las municipales y autonómicas, porque creen que el voto al gobierno podría arrastrar electores a las urnas que de lo contrario se quedarían en casa. O sea, que en el traidor Sánchez estaría su salvación.

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Cadena SER

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