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Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

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Dos estilos, dos estrategias

Josep Ramoneda analiza las declaraciones de Junqueras y Forn en el juicio al procés, los gobiernos que han caído desde el 1-0 y la cerrazón del independentismo con la autodeterminación

Junqueras en estado puro. Los jueces habrán tenido oportunidad de conocer el peculiar estilo del presidente de Esquerra Republicana, entre el predicador y el maestro, didáctico, enfático, moralista y un punto irónico. “Antes que independentistas somos republicanos y demócratas y antes que demócratas somos buenas personas”, esta ha sido la declaración de principios sobre la que ha articulado su defensa. Junqueras no ha entrado en el detalle de los hechos sino que ha desplegado su propio relato de todo lo que ha ocurrido hasta llegar aquí, en un ejercicio de reducción al absurdo del juicio al que se enfrenta. Dos estilos, dos estrategias: Joaquim Forn, siguiendo la línea de su abogado, sí ha entrado en la defensa técnica, con una detallada refutación de las acusaciones. Todo ello en un clima de atención y de respeto, lejos del ruido político previo al juicio. Los expertos dejan una pregunta en el aire: ¿cuánto tiempo durará está contención? Un amigo juez me dice: el juicio será largo y la experiencia enseña que a medida que pasan las semanas, con la fatiga aparece la tensión y las formas se resienten.

Después de Rajoy, Sánchez. Ya van dos: dos presidentes que ha tumbado el independentismo con sus votos. Con lo que queda más claro que el agua que el problema es catalán, pero también español. Y que el soberanismo tiene sobrada capacidad de impacto sobre el conjunto de la escena institucional. Y así será mientras no se sea capaz de pasar de la bronca a la política.

El error del independentismo ha sido equivocarse de negociación. Con el juicio en curso y la derecha al borde del ataque de nervios, no se dan las condiciones para una negociación política. Plantear como condición de un pacto la autodeterminación es hoy un brindis el sol porque nadie puede comprar siquiera la referencia. A la espera de pasar el trance del juicio, es tiempo de negociaciones concretas. Por ejemplo, de presupuestos. Pero los sectores más rudos del independentismo, los que no distinguen la ética de las convicciones de la ética de la responsabilidad, necesitan dar permanentemente testimonio de su fe. Y el dogma que mejor la representa se llama autodeterminación. El problema es que hoy, no toca. Y en política hay que saber distinguir en cada momento entre lo que es útil y lo que solo tiene valor testimonial.

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