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Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

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Adiós a Stanley Donen

El director de 'Cantando bajo la lluvia' o 'Charada' fallece a los 94 años de edad.

Aunque Stanley Donen había nacido el 13 de abril de 1924, él siempre prefería citar como fecha del inicio de su vida aquel día de 1933, en que, con nueve años, vio en el cine de su ciudad a Fred Astaire en la película Volando hacia Río. Gracias a él y a esa película Stanley Donen descubrió el cine, el baile y se enamoró para siempre de su profesión.

Con quince años Stanley Donen consiguió un contrato en Broadway para trabajar en un musical. La estrella de aquella producción era otro actor bailarín que, como Astaire, también iba a cambiar su vida: Gene Kelly. Donen y Kelly se convirtieron en amigos inseparables, y cuando el actor se marchó a Hollywood, Stanley no tardó en seguirle para trabajar como ayudante de coreografía. Tenía solo 24 años cuando en 1949 codirigió junto a Gene Kelly su primera película, Un día en Nueva York, el primer musical de la historia rodado en exteriores. Donen recordaba siempre que durante el rodaje de las escenas que se filmaron en las calles había más de dos mil personas mirándoles: “Estaban lejos de la cámara pero siempre teníamos que amoldarnos a trabajar con toda aquella multitud. Era normal. Allí estaban Frank Sinatra, Gene Kelly y un tocadiscos llenando de música las calles de Nueva York”. Poco tiempo después Kelly y Donen volvieron a dirigir juntos el que todavía hoy se considera el mejor musical de la historia del cine: Cantando bajo la lluvia (1952).

Stanley Donen con Audrey Hepburn

Stanley Donen dirigió también Siete novias para siete hermanos (1954) o Bodas reales (1951), donde vio cumplido el sueño de trabajar con Fred Astaire, con quien tendría la suerte de repetir en Una cara con ángel (1956), al lado, esta vez, de una adorable Audrey Hepburn. A partir de esa película su carrera tomó un nuevo rumbo. Había demostrado que era un maestro haciendo musicales. Se reveló entonces como un eficaz director de comedias, ya fueran sofisticadas y románticas, como Indiscreta (1958) o Una página en blanco (1961); comedias con suspense, como Charada (1964) o Arabesco (1966); o comedias salvajemente ácidas, como la que la mayoría de los críticos consideran su mejor película: Dos en la carretera (1967), uno de los mejores estudios cinematográficos que se han hecho sobre el matrimonio.

Ninguno de sus filmes posteriores tuvieron éxito. En 1984 rodó su último trabajo: Lío en Río. Cuando en 1998 recibió un Oscar honorífico como premio a toda su carrera, lo agradeció como mejor sabía: bailando un número de claqué con la estatuilla.

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