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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

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¿Dónde está el delito de rebelión?

Josep Ramoneda analiza la declaración de Jordi Cuixart en el juicio al procés y, tras el final de las declaraciones de los acusados, sigue sin ver que se esté demostrando el delito de rebelión; el planteamiento electoral de la derecha, el consejo de Celia Villalobos a Pablo Casado y el encuentro entre Trump y Kim Jong-un

El juicio por el procés ha completado su primera fase: los interrogatorios a los acusados. Sus prestaciones se han concretado en tres estrategias distintas: la política, la jurídico-política y Cuixart. El presidente de Òmnium Cultural ha querido dejar claro que a diferencia de sus colegas de banquillo no era un político sino un activista social y cultural. Y así ha optado por un lenguaje de la calle, mucho más suelto y descarado que el de sus compañeros. Y se ha dejado llevar por la tentación de la heroicidad afirmando que su prioridad ya no es salir de la cárcel, sino resolver el conflicto político en Cataluña. Es curioso y significativo, desde octubre de 2017 Òmnium ha casi doblado el número de asociados mientras que la ANC ha perdido buena parte de los suyos. Dicho de otro modo, el activismo civil y cultural gana terreno sobre el activismo político radical. En cualquier caso el primer round del juicio se salda con la misma pregunta con la que empezó: ¿dónde está el delito de rebelión? Por el momento, no se le ha visto, no se le encuentra.

Los tres partidos de la derecha han montado la campaña electoral a partir de una sola idea: hay que echar a Sánchez y aplicar el 155. Definido el terreno de juego la pelea se ha traslado al seno de la coalición: Ciudadanos le busca las cosquillas al PP. Siempre es feo quitar peones a los rivales. Y la relación se tensa. Para mayor gozó de Vox que podrá seguir marcando la pauta ideológica.

El consejo de Celia Villalobos a Pablo Casado, en El País: “Es joven, muy entusiasta. Tiene una virtud que debe controlar, el hablar sin papeles. Yo le sugeriría que llevara por lo menos un guion, para que lo importante no se le olvide”. Directo al mentón.

Trump y Kim Jong en Hanói. Es decir, Estados Unidos, Corea del Norte y Vietnam, tres iconos de la guerra fría en escena. Trump ha roto el tabú Corea del Norte y sus dirigentes se sientan cara a cara por segunda vez. Si la primera fue la de tanteo, la segunda debería servir para poner precio al abandono del programa nuclear coreano. Símbolo de la lucha contra el imperialismo americano, el comunismo vietnamita ha evolucionado, al modo chino, hacia el capitalismo autoritario de Estado. ¿Es ese el camino que Kim quiere seguir? ¿Le echará una mano Trump a cambio del desarme?

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