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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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Precariedad en las universidades: miles de profesores asociados siguen a la espera de una oportunidad

La jubilación de 16.200 profesores que no tienen un recambio es uno de los desafíos a los que se enfrenta en los próximos años la universidad española

Precariedad en las universidades: miles de profesores asociados siguen a la espera de una oportunidad /

La jubilación de 16.200 profesores que no tienen un recambio es uno de los desafíos a los que se enfrenta en los próximos años la universidad española. Los llamados 'profesores asociados', que no tienen plaza fija, denuncian que, todavía hoy, apenas tienen oportunidad de acceder a una cátedra.

Son miles de profesionales, hasta 31.000 según sindicatos como CSIF, que representan al menos el 20% del personal académico, de los docentes de nuestras universidades. Profesionales como Pau, 38 años, maestro y licenciado en psicopedagogía, que además está cursando estudios de doctorado y que lleva 8 años como profesor asociado en la Universidad de Valencia.

Y Pau se encuentra entre los privilegiados, porque compagina esta labor con su trabajo como maestro en una escuela infantil. Y es que, precisamente, la figura del profesor asociado surgió en el año 83 a raíz de la Ley de reforma universitaria como una posibilidad para contratar, de forma temporal, a especialistas de reconocida competencia, decía la norma, que desarrollan su actividad fuera de la universidad. Todo con el objetivo de transferir a los alumnos los conocimientos prácticos que tienen en el ejercicio de su profesión.

Eso era la teoría, porque en la práctica, y con el paso de los años, la figura se ha ido pervirtiendo hasta convertirse, como reconocen desde la Conferencia de Rectores de las Universidades españolas, en una suerte de profesionales que han servido para tapar los huecos que generaron los recortes. Carlos Andradas es el presidente de asuntos académicos de la CRUE y rector de la Complutense de Madrid.

Los recortes, especialmente la desaparición de la tasa de reposición, es decir, la posibilidad de sustituir a profesores jubilados o que abandonan la universidad, una tasa que en 2012 el gobierno del PP dejó en apenas un 10%, derivó en ese uso inadecuado del profesor asociado. Y, aunque ese porcentaje se fue relajando con los años, perpetuó un modelo que ha dejado en el limbo a miles de personas que buscan desarrollar una carrera académica y que no tienen ningún complemento laboral más. Perfiles, explican desde la Federación de Jóvenes Investigadores Precarios, que se corresponden con estudiantes que han terminado su tesis doctoral y que no quieren irse fuera de España. Lo explica Violeta Durán, vicepresidenta de esta asociación.

Investigadores convertidos en autónomos, cobrando unos 500 euros, en función de las horas, y esperando su oportunidad para acceder a plazas más estables. Una problemática que los rectores han trasladado al Gobierno y que ya se está estudiando en el ministerio. Todo justo cuando se empieza a plantear también el futuro de la universidad con la vista puesta en la jubilación de miles de catedráticos en los próximos años. De momento, los rectores plantean unos mecanismos que permitan estabilizar ya la situación de estos trabajadores precarios y otros a medio plazo.

Mientras, los jóvenes investigadores temen que se vuelva a producir un tapón y sigan sin oportunidades, especialmente, aquellos que se tuvieron que ir al extranjero para seguir su carrera.

En lo que coinciden todos los colectivos es en reclamar que la figura del profesor asociado vuelva a su concepción original y con remuneraciones adecuadas; que las universidades sigan contando con suficientes profesionales y que los jóvenes que se dedican por la vida académica puedan desarrollar, realmente, una carrera profesional.

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