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Ricky Gervais, el cómico misántropo a través de sus series y monólogos

El cómico inglés estrena 'After Life' en Netflix, su serie más personal, donde explora el sentimiento de pérdida y se venga del mundo con su particular humor

After life es la nueva serie del cómico inglés Ricky Gervais, y acaba de estrenarse en Netflix como fruto de esa relación que tienen desde los últimos años y donde se ha estrenado una película y un monólogo suyos.

Después de presentar cuatro ediciones de los Globos de Oro, podría decirse, como mínimo, que peca de demasiada honestidad verbal. Básicamente, se dedicaba a reírse en la cara de todos los invitados. En su debut, en el año 2010, la tomó con el alcoholismo de Mel Gibson, un tema que también sacó a relucir con Robert Downey Junior o con Charlie Sheen. También se metió con las infidelidades cometidas por Ben Affleck y le acusaron de tránsfobo por hablar del cambio de sexo de Caitlyn Jenner.

En After life se mete de nuevo en la piel de un personaje muy incómodo de ver, como ya haría en The Office, la serie por la que saltó a la fama y siempre será recordado. Interpreta a un periodista de un diario local que, tras la muerte de su mujer, se hunde en una profunda depresión que, según él, le legitima para ser completamente misántropo, borde y desagradable con cualquiera que se cruce por su camino. Ni cinco minutos pasan del primero de los seis capítulos y ya hay un montón de insultos y de ocurrencias del personaje, que es un alter ego de Gervais en sus actuaciones en directo, en las que no tiene problema en hablar del sida, de la transexualidad o de pedofilia.

En After life, Gervais escribe, produce, dirige y protagoniza, y se introduce en una dimensión mucho más compleja que en sus anteriores series, como Derek o Life’s Too Short. Sumido en un completo nihilismo, el cómico explora la melancolía, la muerte o las adicciones para regodearse en el sentimiento de pérdida.

Monólogos tremendamente honestos

En 2017, Netflix incluyó en su catálogo Humanity, el último monólogo especial que realizó en directo. En esta actuación en directo, Gervais vierte los chistes más bestias de su carrera y se ríe de las críticas recibidas por su forma de presentar los Globos de Oro en estos tiempos de tanta corrección política. Así se refiere a su papel como presentador de la gala: “Doscientos millones de espectadores mirando, y es en directo. Y con tanta gente mirando, da un poco de palo. Además todos los espectadores tienen un un blog. Todo el mundo se siente ofendido. Es lo que tienen las ofensas, es una cosa personal, pero a mí no me importa la reacción negativa”, asegura en el monólogo.

No tiene filtro, se atreve con todo, pero también es honesto con los límites del humor. Asegura que sólo se burla de la gente por las elecciones que hace, no por cosas que no han podido elegir como la raza, la sexualidad o la discapacidad. Se defiende de todos los haters que tiene entre los 13 millones de seguidores en Twitter y se atreve incluso a meterse con los políticos.

“Los políticos tuitean ahora, quieren ser populares. Tuvimos un referéndum, el Brexit, porque pasaron la pelota a los ciudadanos para no cometer un error. Y hay una cosa ridícula en esa idea de: ‘Preguntemos al ciudadano medio lo que piensa’. Dejemos de preguntarle a la persona promedio qué piensa... ¿Sabes lo jodidamente estúpido que es el ciudadano medio?”, dice Gervais.

Siempre será David Brent

The office no se entendería sin su personaje, David Brent, que casi tiene entidad propia. La serie surgió a partir de un corto que se rodó en 1999 en la BBC como parte de un curso académico. La primera temporada, de seis episodios, se estrenó sin pena ni gloria en la cadena británica, pero tuvo una increíble segunda vida gracias a las reposiciones, los DVDs y el boca a boca. En 2004 ganó el Globo de Oro a mejor comedia y comenzó a expandirse por el mundo en forma de remakes, llegando hasta hacerse seis remakes. Es un personaje detestable, que busca ser el jefe perfecto, racista, homófobo, baboso y muy machista.

La serie consiguió poner de moda el falso documental, en el que los actores miran a cámara e interactúan con el público, rompiendo la cuarta pared, y el propio Ricky reconoció que su personaje surgió de algunas experiencias vividas en oficinas reales. David Brent se hizo tan famoso, que su dueño decidió darle una segunda vida, fuera de la oficina esta vez, y fue el inicio de su relación con Netflix con la película David Brent: Life on the Road, donde prueba suerte en el mundo de la música, pero sigue siendo igual de pastoso en las relaciones sociales.

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