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Kevin Costner: "El cine ha glorificado las armas, pero son parte de nuestra historia, del paisaje americano"

El veterano actor da vida a uno de los agentes que capturó a Bonnie y Clyde, la famosa pareja de atracadores que la película de Warren Beatty y Faye Dunaway elevó a mito. Ahora se propone reescribir esa historia desde el otro punto de vista

Kevin Costner, durante la promoción de la película 'Emboscada final' en Madrid /

Uno de los poderes del cine es crear imágenes imborrables en el imaginario colectivo que perviven inalterables más allá del relato. A sus 64 años, a Kevin Costner le toca lidiar con la historia del cine. Luchar contra dos personajes inolvidables que la ficción elevó a mito. El Bonnie y Clyde de Faye Dunaway y Warren Beatty que Arthur Penn transformó en una de las cintas más rupturistas de los 60. Por su enfoque, por la violencia y la sangre, por el pudor de la época y por la fascinación que despertó entre el público, especialmente joven.

Ahora, el protagonista y director de ‘Bailando con lobos’ propone cambiar el punto de vista en ‘Emboscada final’. Mirar desde los policías que persiguieron durante meses a los criminales para, dice, acercarse de forma real a la historia. El actor da vida a Frank Hamer, el agente que, junto a Ben Maney –interpretado por Woody Harrelson-, capturó y acribilló a balazos a la famosa pareja que en los años 30 tuvo en vilo a media América y encandiló a la prensa.

Costner rodó en algunas de las localizaciones reales y contactó con los descendientes de estos policías, disgustados por la imagen que la película del 67 había dado de ellos. “Eran unos asesinos y destruyeron al personaje que interpretó ahora”, insiste durante la promoción en Madrid sobre un proyecto que lleva dando tumbos más de 10 años. Las armas, el odio popular a los bancos durante la Gran Depresión, la glorificación de los asesinos… El intérprete reflexiona sobre el estado actual del cine y EEUU ante el estreno de la nueva película de Netflix (disponible a partir del 29 de marzo en la plataforma).

¿Cómo se lucha contra el mito de Bonnie and Clyde? ¿Por qué le interesaba cambiar el punto de vista?

Creo que cuando esto sucedió había cierta mitología de que no los podrían cazar, no teníamos la tecnología que tenemos hoy en día con la que les hubieran detenido fácilmente. Pero en esa época, parecía que eran muy difíciles de atrapar y los periodistas empezaron a subrayar sus hazañas, crearon unas auténticas celebridades. Entonces, tú no luchas contra eso, te conviertes en el enemigo. Eres la ley, eres la persona que se supone cuida de la gente y, de alguna forma, se tornan los papeles, las relaciones públicas si prefieres, el gran recuerdo es de la banda de chicos. Y de repente te conviertes en el malo. Me alegro de ver esta historia que muestra cómo estos hombres que eran en sí asesinos. Frank Hamer –su personaje- era sin duda un asesino, pero trabajando en el lado correcto de la ley y acabando con estos asesinos.

Entonces, en cierto sentido, ¿el cine puede crear ‘fake news’? ¿o es el poder de construir un imaginario que perdura durante el tiempo?

Sí, el cine puede distorsionar la realidad, llevar las cosas donde quiera. No necesitamos crear un héroe americano, un bufón, para hacer a Bonnie y Clyde más glamurosos o más inocentes. Fue malo hacerlo. Es una película muy bonita pero en el fondo destruyó al personaje que interpretó ahora.

¿Ha glorificado Hollywood las armas? ¿Hay que regularlas en EEUU?

América está llena de armas, somos un país muy joven e hicieron falta armas para que la gente se moviera por EEUU. Todo se tomó por la fuerza, mucho más que en Europa, y todo el mundo estaba en primera fila, en los últimos 200 años, para ver cómo lo hacíamos. Somos un país muy joven y las armas son una parte del paisaje. Hoy en día cuando se utilizan en películas, una vez empiezan a pegar tiros, nunca paran. Yo siempre me hice la promesa de que si luchas, cuando trabajas con un arma, si se queda vacía, pon otra, sigue disparando y nunca pares. Creo que han sido glorificadas, pero son absolutamente parte de nuestra historia.

La película del 67 fue rupturista, despertó mucha fascinación entre los jóvenes ¿Necesitamos Robin Hood en la sociedad actual aunque Bonnie y Clyde no lo fueran?

No creo que fuera una película hecha para la gente joven, un hombre adulto la filmó. Creo que fue glamurosa, que convirtió sus vidas en algo demasiado atractivo y que tuvo un final sangriento. Fue una película muy buena de Hollywood, que todavía sigue siéndolo. Recuerdo estar encandilado con la película pero cuando lees los libros, te das cuenta de lo malo que era trasladar este mensaje. Son auténticos asesinos, muchas veces mataban por dos dólares, eso era todo lo que robaban.

En las dos películas se muestra también ese odio de las clases bajas a los bancos, ¿en este contexto postcrisis, cómo se vive esa desigualdad en EEUU?

Mi familia fue víctima, mi abuelo me contó la historia de que en 1933, él era un granjero, llevó 12.000 dólares al banco a las 11:00 horas, él conocía al banquero, nunca le avisó y cerraron el banco a mediodía. Cogieron los 12.000 dólares que pertenecían a mi abuelo y mi abuela. No solo perdieron todo, sino todo lo que tenían en efectivo. Y lo conocían, el banquero le podía haber dicho, Walter no metas el dinero. Entonces la gente tenía un resentimiento contra los bancos, se supone que era un sitio para guardar de forma segura el dinero, y se lo llevaron sin ninguna explicación. La gente perdía sus vidas, mi familia tuvo que mudarse en lo se llamó ‘la diáspora’. Entiendo este mundo muy bien.

La cinta reivindica también la experiencia de la veteranía de esos policías, ¿siente que es algo que no se valora en la sociedad actual?

Algunas veces no se valora la experiencia, no es apreciada, hay un nivel de arrogancia en eso, pero creo que es algo que siempre ha sucedido. La gente joven no quiere escuchar a la gente mayor, lo entiendo. Por eso hay tantas personas mayores enojadas, ellos creen que tienen algo que ofrecer. Y la gente joven solo quiere vivir su propia vida, a su manera. Pero cuando se trata de perseguir a estos criminales, les habría venido bien escuchar a Frank Hamer.

¿Dónde se tienen que ver las películas, en los cines o en estas plataformas con mayor alcance?

Siempre es una mejor experiencia ver las películas en la gran pantalla, hay algo especial en ello pero no todo el mundo se lo puede permitir. Lo que solía ser cómodo, ir al cine, ya no lo es tanto. Mucha gente quiere ver las películas de forma distinta. No puedes forzar a la gente a ir al cine, puedes crear un tipo de película para que la gente quiera ir y sentarse en la oscuridad con 500 personas. Y experimentar algo, espero que nunca se pierda eso, a veces anhelas los viejos tiempos, que fueron buenos y espero que continúen. Pero en mi opinión la gente esté disfrutando las películas sea como sea. Eso hay que respetarlo. Es la experiencia frente a lo nuevo, alguien joven puede decir ‘lo veo en mi teléfono, está bien’, y otra más mayor piense ‘no sabes lo que te estás perdiendo’. Y el primero le diga: ‘no me estoy perdiendo nada’. Entonces, ¿cuál es la discusión?

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