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Miércoles, 23 de Octubre de 2019

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Se cumplen diez años del terremoto que estremeció a Italia

Según los expertos, uno de los principales problemas fue que el barrio más grande de L'Aquila, la capital de la región de Abruzzo, fue edificado encima de una falla activa, que ya había causado un terremoto en 1703.

La basílica de Santa María di Collemaggio de L'Aquila. /

Eran las 3.32 de la madrugada de un 6 de abril de 2009 cuando el suelo empezó a temblar en la región italiana de Abruzzo. Un seísmo de 6,6 en la escala de Richter dejaba más de 300 muertos y 60.000 damnificados. Una imagen que, aún hoy, 10 años después, no se ha borrado de sus retinas.

Georgiana, de 27 años, recuerda aquella noche al detalle. Parecía interminable, nunca se acababa, explica. Su vecindario no había sufrido grandes daños y creyó, cuenta, que todo se reducía a un fuerte temblor. Pero fue al escuchar la radio –los nombres de amigos y conocidos fallecidos- cuando se percató de la magnitud de la situación. Por la tarde mis abuelos se unieron a nosotros. Decidimos llevarlos a nuestro apartamento en Tortoreto –una localidad cercana- para darles un poco de tranquilidad”. Allí estuvieron hasta junio, cuando consideraron que era seguro volver a su casa. Recuerda, también, cómo la ayuda que les proporcionaron fue lo que les hizo no sentirse solos.

La situación de Riccardo, que entonces tenía 35 años, fue más complicada. “Tuve que ir a Roma con mi madre, para que terminara la terapia oncológica que había iniciado en el hospital de L'Aquila” recuerda. Después, varias estancias en hoteles en la costa de Abruzzo y nueve años en los alojamientos temporales del gobierno. Ese es el resumen de esta década para él, que asegura vivir en una ciudad que sigue recordándoles cada día el terremoto.

Todos los ojos del mundo se volvieron hacia la zona. De hecho, la cumbre del G8, prevista para celebrarse aquel año en Cerdeña, se desplazó a L’Aquila con el objetivo de que el mundo viera las consecuencias del seísmo. El entonces primer ministro Silvio Berlusconi, prometía volcarse con los damnificados. El objetivo era reubicar a la población en casas prefabricadas, según explicaba… 15000 nuevos alojamientos cada semana. L'Aquila, la capital regional, podía tardar, según las estimaciones, hasta una década en volver a la normalidad. Pero la normalidad, según Pellegrino Tarantino, periodista de Terre di Frontiera desplazado a la zona, no ha vuelto todavía.

“Desde cierto punto de vista podríamos aventurarnos a decir que la reconstrucción está muy avanzada, sobre todo si tenemos en cuenta que más del 70% del patrimonio inmobiliario de L'Aquila está formado por edificios con limitaciones históricas y que, por tanto requieren, más que una reconstrucción, una verdadera restauración. Hay que decir, sin embargo, que la reconstrucción de la ciudad se está realizando de una manera muy confusa y se encuentran edificios nuevos junto a edificios en ruinas, o lo que es peor, inseguros, donde al primer viento caen los azulejos y escombros. Además, parece que no existe ningún programa cronológico para la repoblación del centro, con edificios y condominios listos y reconstruidos, pero la mayoría de ellos todavía deshabitados”, explica el periodista. Sin embargo, el mayor problema, señala, es que “si después de 10 años la reconstrucción física de L'Aquila ha continuado, la comercial y, sobre todo, la social naufragan en alta mar”. De hecho, en cifras, unas 10.000 personas continúan viviendo en lo que eran, en principio, las casas provisionales y los más de 2000 heridos.

 

 

 

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