Por el forro del forro
Hubo en Cataluña muchas más violencias de baja intensidad que las reconocidas por sus autoridades (es decir, ninguna) y algunas menos que las voceadas por el mundo ultra

Madrid
Este juicio del procés está sirviendo para muchas cosas. Para constatar la mejilla de cemento que gastan algunos políticos, de muy distinta y opuesta filiación. Para aprender que hubo en Cataluña muchas más violencias de baja intensidad que las reconocidas por sus autoridades (es decir, ninguna) y algunas menos que las voceadas por el mundo ultra. Y para ratificar lo que muchos sospechaban: que no hubo coordinación de policías, ni por el forro. Ni siquiera por el forro del forro.
De entrada, Guardia Civil y Policía Nacional fueron incapaces de montar una estructura común, o al menos un centro de coordinación común. Y además, cada uno de ambos cuerpos se desplegó en el territorio según su antiguo esquema de cuando aún controlaban el orden público de Cataluña.
De salida, todos incumplieron, y con ganas, el mandato del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, de que debían coordinarse, apoyarse y mantenerse mutuamente informados con la policía autonómica de los Mossos d’Esquadra. Todos recelaban entre sí, y los Mossos, además, del coordinador general, el coronel de la Benemérita Pérez de los Cobos. Así que ni se repartieron las tareas de cerrar colegios y requisar urnas; ni se mantuvieron informados; ni según supimos ayer, los Mossos prestaron ayuda en colegios de Lleida a policías nacionales en apuros por culpa de manifestantes demasiado aguerridos. Claro que el día del referéndum, el propio coordinador empezó el día tirando a la papelera la petición de apoyo de los Mossos en 233 colegios.
O sea, un fiasco. Y una burla al ciudadano.

Xavier Vidal-Folch
Periodista de 'EL PAÍS' donde firma columnas y colaborador habitual de la Cadena SER, donde publica...




