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Domingo, 20 de Octubre de 2019

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Una retirada a tiempo puede ser una victoria

A mí no me ha pasado, pero lo de ser el mejor en un deporte tiene que ser duro. Claro que ganas mucho y que tienes un montón de fnas... pero hay algo que está conspirando contra ti desde el primer momento: la edad

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Cuando uno es el mejor en un deporte debe ser complicadísimo decidir si quieres dejarlo en la cúspide de tu gloria o si prefieres irte arrastrando de forma cada vez menos digna. Un ejemplo perfecto de ello sería nuestro héroe de hoy: Björn Borg.

Entre 1974 y 1981 se convirtió en el primer hombre en ganar 11 títulos de Grand Slam. En 1979 se convirtió en el primer tenista en ganar más de un millón de dólares en premios. Pero Björn, que había empezado su racha ganadora con solo 18 años, decidió a los 26 que ya había tenido bastante. Vamos, a una edad en la que muchos españoles ni siquiera hemos debutado en el mundo laboral, Borg ya colgaba la raqueta. Su imagen icónica, con su raqueta de madera y su largo pelo rubio, ya era algo del pasado.

O no. Porqué el mal día que tuvo Borg fue el 23 de abril… pero de 1991. A sus 34 años, el tenista sueco decidió que quería reverdecer sus laureles. Se volvió a dejar el pelo largo, cogió su raqueta de madera -cuando todo el mundo jugaba con los modelos de grafito- y se fue hacia el torneo de Montecarlo. Además lo hizo sin entrenar, en un alarde de optimismo que no le salió muy bien. Se enfrentó en primera ronda con el español Jordi Arrese, que lo derrotó fácilmente en dos sets, por 6-2 y 6-3.

No sé si os alegrará saber que pese a ese pésimo 23 de abril, Borg aún siguió probando suerte un par de años más, sin llegar a ganar un solo partido. Para poner un poco de sal en la herida, vale la pena recordar que Federer ganó el Open de Australia con 37 años.

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