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Sábado, 14 de Diciembre de 2019

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Dos noticias nuevas y una que ya sabíamos

Rivera le ganó la partida el martes a Casado. Ayer Rivera disparó tanto y estuvo tan nervioso que terminó dándose varios tiros en sus propios pies

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La primera imagen de un debate a cuatro es que nadie está ubicado en el centro. Candidatos a un lado y candidatos a otro, pero ninguno ocupando la centralidad. Entramos a los debates sin la presencia física de Vox y hemos salidos de los dos debates sin señales del centro político, la gran víctima de la polarización. Estos comicios se dirimen entre dos bloques, ayer más peleados que nunca.

Pedro Sánchez, con dos debates, tenía la oportunidad de equivocarse por duplicado. La gran noticia para él es que sale de los encuentros sin haber metido la pata. Ayer le llovieron hostias como panes, pero también replicó con las suyas. En un debate tan bronco, decidió ir también al ataque. Y en la trifulca anunció que en sus planes no entra Ciudadanos, que fue la primera noticia política del debate.

Rivera le ganó la partida el martes a Casado. Ayer Rivera disparó tanto y estuvo tan nervioso que terminó dándose varios tiros en sus propios pies. Casado y Rivera, más que pugnar por la presidencia del Gobierno, se enfrascaron por liderar el bloque de la derecha. En esa batalla, Rivera ocupó tanto espacio que Casado tuvo que hacerse un hueco casi a empujones. No ha sido muy convincente la greña entre Casado y Rivera durante las cuatro horas de los dos debates, ya que la realidad es que si pueden gobernar juntos lo harán. Esa fue otra noticia de la noche, pero esa noticia ya la sabíamos.

Pablo Iglesias le pidió a Sánchez en el primer debate amor condicional para la próxima legislatura y visto que no fue correspondido, anoche el líder de Unidas Podemos decidió tener vida por separado. Y lo hizo bien. En ese instante saltó la tercera noticia de la noche: Sánchez no quiere gobernar con nadie.

Hubo un momento que definió el tono del debate. Fue antes del minuto final que se dedicó a las propuestas sobre cultura. Hasta esa pregunta el único acercamiento que hubo en el debate a este tema fue cuando Sánchez y Rivera se intercambiaron sendos libros. Y en vez de entregárselo uno a otro, hubo un momento que pareció que se los iban a tirar a la cabeza.

La gran paradoja de los debates

Más que debatir sobre propuestas sobre las que gobernar, se tiraron unos a otros los socios con los que hacerlo. Los debates han consolidado algo que ya sabíamos, la existencia de dos bloques a derecha a izquierda cuyas probabilidades de gobernar dependerá, posiblemente, de otros. Por eso, el escudo de Sánchez en los debates ha sido Vox. Y la lanza del PP y Ciudadanos, los independentistas catalanes.

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