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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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Sánchez y Casado encuentran su interés común

Josep Ramoneda analiza la reunión entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, las declaraciones de Feijóo sobre Vox y la derrota electoral del PP, y la decisión judicial que permite a Puigdemont presentarse a las elecciones europeas

Traidor, felón, mediocre, incompetente, estos son algunos de los piropos que Pablo Casado ha dedicado en los últimos meses a Pedro Sánchez. Hoy el presidente del gobierno le ha recibido en Palacio, y fuentes de La Moncloa han hablado de una reunión “cordial, afable y fluida”. Los políticos son gente rara. Asumen que lo suyo es teatro y que las palabras se las lleva el viento. ¿Es necesaria tanta comedia? ¿No ganarían en reputación si guardaran las formas no solo en privado, sino también en público? Quizás con Albert Rivera no sea tan plácido, primero, porque los dos se detestan y, segundo, porque Pablo Casado ha ido a Moncloa como gran derrotado y Pedro Sánchez va a mimarle porque difícilmente encontrará un jefe de la oposición tan demediado. Sánchez y Casado han encontrado su interés común.

“Vox ha sido el juguete de Sánchez para dividir a la derecha”, ha dicho Alberto Nuñez Feijóo al que la derrota del PP ha sacado de su retiro gallego. Feijóo acude al burdo recurso de las teorías conspirativas. Y Pablo Casado dice que ya se han quitado el barro de encima y que la derrota es historia. ¿De verdad piensa sacar al partido de una crisis tan grave y ganada a pulso con tan penosas explicaciones? Sin duda, la aparición de Vox ha ayudado a Pedro Sánchez porque ha sacado de su letargo a la izquierda, pero esto no hubiera ocurrido si el PP y Ciudadanos no hubiesen legitimado a la extrema derecha y comprado su discurso. Vox aislado no asustaba a nadie, lo que provocó la movilización fue la amenaza de un gobierno del tridente de la derecha.

Puigdemont celebra que la justicia haya tumbado una decisión absurda de la Junta Electoral Central. Y tiene motivos, porque además de permitirle ser candidato a las elecciones europeas, le da la campaña electoral hecha: “nuestro equipo sabe cómo combatir y cómo ganar”, ha dicho. Casado y Arrimadas se escandalizan de que un fugado pueda ser candidato. Ellos se lo han buscado con su tendencia a confundir la política con el juzgado de guardia. La derecha se ha llevado un chasco: acudieron a la Junta Electoral y esta metió la pata. Y el Supremo ha tenido que salir al quite para evitar males mayores. Aprendan: la política no se hace en los juzgados.

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