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Jueves, 19 de Septiembre de 2019

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Todas las películas que compiten en el Festival de Cannes

Repasamos los títulos de la sección oficial que rivalizarán con 'Dolor y Gloria' de Pedro Almodóvar

Dolor y gloria, de Pedro Almodovar. El cineasta español acude a Cannes más fuerte que nunca, con una de sus mejores películas. Este juego entre la ficción, la realidad y la autobiografía va a llevar a la Croisette a Antonio Banderas y Penélope Cruz y podría darle al manchego el único que premio que se le resiste, la Palma de Oro depsués de seis veces en competición.

The Dead don't die, de Jim Jarmusch. Cinco años después de su incursión en el cine de vampiros con Solo los amantes sobreviven, Jarmusch vuelve a otros series mitológicos, los zombies. Bill Murray, Tilda Swinton, Adam Driver, Chloë Sevigny, Selena Gómez, Iggy Pop y Tom Waits. Nueve veces ha estado en competición, Jarmusch no tiene la Palma de Oro, pero sí un Gran Premio del Jurado por Flores Rotas, protagonizada por el propio Murray.

Il traditore, de Marco Bellocchio. El cineasta italiano vuelve a sus orígenes de un cine analítico sobre la realidad italiana, centrándose en una historia de la mafia siciliana de los 80, concretamente en la vida de Tommaso Bruscheta, un mafioso que rompió la omertà y se hizo confidente de la policía. Seis veces en Cannes y nunca ha ganado, con lo que sus posibilidades aumentan.

The wild goose lake, de Diao Yinan. Este director y guionista chino lleva a Cannes su tercera película, que narra la historia de un gánster que se da a la fuga y que sacrifica su carrera laboral para salvar a su familia. Con su anterior trabajo, Black Coal ganó en Berlín por una apuesta distinta de los sucesos y el género policíaco.

Parasite, de Bong Joon Ho. Es un viejo conocido del certamen que ya compitió con la cinta de Netflix Okja, cuando Netflix podía competir. El creador de thrillers como Mother o Memories of Murder, vuelve al género con el que logró el salto internacional con esta historia sobre diferencias sociales.

Young ahmed, de Jean-Pierre y Luc Dardenne. Los belgas siguen preocupados por la realidad europea. En esta cinta indagan en lo que lleva a un ciudadano europeo a cometer un atentado. Los Dardenne tienen dos Palmas de Oro, por Rosetta y El hijo.

Roubaix, une lumière, de Arnaud Desplechin. El francés se envuelve en el drama con esta historia de misterio en la que un policía trata de resolver el caso de una anciana que ha sido brutalmente asesinada. Es la sexta vez que opta a la Palma de Oro y, además, ha estado en secciones paralelas de este certamen.

Atlantique, de Mati Diop. Esta actriz y directora francesa ha logrado colar su primera película en la todopoderosa sección oficial. Es un drama social que ocurre en Senegal, donde se planea la construcción de una torre futurista en medio de un suburbio. La directora nos propone la historia de amor entre una chica, que ya ha sido prometida a otro hombre, y un trabajador de la construcción.

Matthias et maxime, de Xavier Dolan. El enfant terrible del Festival de Cannes regresa con esta historia de un grupo de amigos que acaba de cumplir los 30. Dolan tiene el mérito de haber ganado el Gran Premio del Jurado con Juste la fin du monde, el Premio del Jurado por Mommy, ex aequo con el película de Godard, Adiós al lenguaje.

Little Joe, de Jessica Hausner. Esta directora austriaca ha ahondado en distintos aspectos curiosos en sus anteriores filmes, como en Lourdes, viajando al famoso santurario. Con esta nueva película protagonizada por Ben Whishow, se adentra en la ciencia ficción, a través de una madre soltera que busca nuevas especies de plantas.

Sorry we missed you, de Ken Loach. Una repartidora precaria y un trabajador social se enamoran esta película del veterano director británico, el azote del capitalismo europeo y que, empata con los Dardenne, puesto que también tiene dos Palmas de Oro, por El viento que agita la cebada y Yo, Daniel Blake.

Les misérables, de Ladj Ly. La ópera prima del director francés podría ser la sorpresa de este año. Su corto, en la que se basa la cinta, ganó el César. Ladj Ly recrea las tensiones que existen entre los distintos grupos organizados en las banlieu.

A hidden life, de Terrence Malick. Es el director más misterioso de la competición. Tal y como dijo Frémaux -director del festival- no sabemos si acudirá o no a Cannes. Lo que si es cierto es que vuelve al cine narrativo con esta historia del austriaco Franz Jägerstätter, objetor de conciencia, que se negó a luchar para los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y acabó siendo ejecutado. Todo un homenaje póstumo al actor Bruno Ganz, protagonista del filme.

Bacurau, de Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles. El brasileño Menoça Filho, que ya dejó ver en Cannes Doña Clara, también con la actriz Sonia Braga, ahora codirige esta historia sobre un director de cine que viaja al interior de Brasil para realizar un documental donde los habitantes guardan un peligroso secreto.

La Gomera, de Corneliu Porumboiu. Al rumano le gustan las historias de policías, como demostró en Police Adjective. En esta última película, con la que ha dado el salto a la sección oficial, seguimos a un agente que viaja a la isla de La Gomera, en España, para aprender el Silbo Gomero, un dialecto de la zona. Esa es la excusa para resolver la detención de un empresario.

Frankie, de Ira Sachs. El director norteamericano ha fichado a Issabelle Huppert para esta historia de tres generaciones que se encuentran de vacaciones en Sintra, Portugal. Es la primera vez en Cannes del director de Verano en Brooklyn o El amor es extraño.

It must be heaven, de Elia Suleiman. El director palestino se pone delante de la cámara para visitar distintas ciudades con el objetivo de mostrar los paralelismos con las ciudades palestinas. Es la cuarta vez que compite en este certamen y será la última película que veremos del festival.

Portrait de la jeune fille en feu, de Céline Sciamma. La directora francesa deja el cine realista, que tan buenos resultados le ha dado con Tomboy y Girlhood, para acercarse a una historia de época ambientada en una isla de Bretaña a finales del siglo XVII donde una pintora debe hacer un retrato de boda. De momento ya ha logrado estar en competición.

Sibyl, de Justine Triet. Se dio a conocer con La batalla de Solférino, una curiosa película sobre la victoria de Hollande en las elecciones presidenciales. Son Sibyl entra a lo grande en Cannes y lo hace con una comedia sobre una novelista hastiada que decide recuperar su pasión: el psicoanálisis.

Mektoub, my love: intermezzo, de Abdellatif Kechiche. El flamante ganador de la Palma de Oro con La vida de Adèle, presenta otra película sobre la sensualidad adolescente. Cuatro horas de duración para esta segunda parte de Mektoub, cuya primera entrega se presentó en Venecia.

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