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Jueves, 24 de Octubre de 2019

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El día en que nacieron los Oscar

El 16 de mayo se han cumplido 90 años de la primera ceremonia de los premios cinematográficos más famosos del mundo.

Todo empezó con un capricho de Louis B. Mayer. El gran jefe de la Metro deseaba construirse una casa junto al mar y encargó a uno de los directores artísticos del estudio que la diseñara y que utilizase para hacerla a todos los obreros, electricistas y carpinteros del estudio que necesitase. Pero los empleados se negaron en redondo si no se les pagaba una tarifa especial. Mayer intentó presionarles, pero se topó con unos sindicatos cada vez más fuertes. Para contrarrestar convocó a varios de los productores, directores y actores de mayor poder en Hollywood en una reunión. Allí se habló por primera vez de la posibilidad de crear una institución que se encargara de mediar en las disputas laborales y, de paso, velar por el buen nombre de la industria cinematográfica.

Las reuniones de este club de élite, formado en un principio por treinta y seis miembros, fueron repitiéndose hasta que el 11 de enero de 1927, en una cena en el hotel Ambassador, se creó oficialmente la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Fue Douglas Fairbanks el que tuvo la idea de conceder unos premios a los mejores profesionales de cada año y éstos quedaron recogidos en una de las cláusulas menos importantes de la organización. En esa misma cena el director artístico, Cedric Gibbons (que con el tiempo se convertiría en el segundo hombre que más Oscar ha ganado por detrás de Walt Disney), dibujó la estatuilla sobre el mantel de su mesa, diseño que ha permanecido casi inalterable hasta la actualidad.

Casi dos años después, el 16 de mayo de 1929, unas doscientas cincuenta personas se dieron cita en el hotel Roosevelt de Los Ángeles para asistir a la primera ceremonia de premios, que excepcionalmente cubría dos años de producción: 1927 y 1928. Tras la cena se leyeron los galardones en poco más de cinco minutos, sin cobertura periodística y sin ninguna expectación, ya que el nombre de los premiados se conocía desde hacía semanas.

Alas (1927), de William Wellman, fue la primera película de la historia ganadora del Oscar al mejor film. Lewis Milestone obtuvo el de mejor director de comedia por Hermanos en armas (1928) y Frank Borzage el de drama por El séptimo cielo (1927). Emil Jannings y Janet Gaynor fueron votados como los mejores intérpretes. En total se repartieron quince estatuillas. Cuatro de las categorías no volverían a repetirse tras esa primera ceremonia: director de comedia, calidad de producción, efectos de ingeniería y mejor redacción de rótulos.

Joseph Farnham recibiendo uno de los Oscar que ya no se entreagarían más: Mejores intertítulos

Los premios no empezarían a ser conocidos con el nombre de Oscar hasta 1931, cuando la bibliotecaria de la Academia, Margaret Herrick, exclamó al ver la estatuilla: «¡Vaya, es igual que mi tío Oscar.» Y con ese nombre se quedó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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