Sin hacer ruido

Madrid
La sobriedad con la que dejó ayer el ayuntamiento Manuela Carmena fue corroborada por su despedida. Ya no soy de aquí. Ha aportado a Madrid naturalidad y prestigio. Ha hecho de un cargo limado por antecesores engreídos un encargo civil del que fue estandarte sin engreimiento. Buscó el bien para los demás y no para sí misma, y aguantó, como decía mi madre, carretas y carretones. Y se fue como Antonio Machado, sin hacer ruido, en el silencio que corresponde a un servidor público que ha cumplido con su deber.




