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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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España acoge a Woody Allen

El director neoyorquino va a pasar su verano aquí, rodando su nueva película, y ha elegido España como su primera parada de la gira europea de su banda de jazz

El director de cine y clarinetista Woody Allen, acompañado de The Eddy Davis New Orleans Jazz Band, durante el concierto inaugural de la cuarta edición del ciclo Noches del Botánico ofrecido esta noche en la Ciudad Universitaria, en Madrid / ()

España se ha convertido en el refugio de Woody Allen, tras la polémica reabierta sobre las acusaciones de abuso en los 90, ya cerradas por vía judicial. En San Sebastián va a rodar durante los meses de verano su nueva película y, de momento, ya he empezado su gira como músico por varias ciudades, Bilbao, Barcelona y, por último, Madrid, en el jardín botánico. Allí estuvo rodeado de un público entregado en el segundo espectáculo de las 34 noches programas para el Botánico que más rápido agotó las entradas.

"Gracias por haber venido aquí a escuchar a unos tipos que venimos solo a pasarlo bien", decía al público del Botánico. Un público heterogéneo que reunía a amantes del jazz, a curiosos de la villa y corte y a cinéfilos, como el director de cine Emilio Martínez Lázaro, productores de cine o el periodista Quique Peinado. La música de Woody Allen crea atmósferas, la misma que la de sus películas, por eso, la noche en el Jardín Botánico era como trasladarse a Manhattan, Annie Hall, Cafe Society o al escenario de cualquier otra de sus películas.

Lo de anoche fue un elogio de la senectud, un grupo de músicos entre setenta y ochenta años, con sus achaques, su humor y su pasión por la música, todos ellos miembros de la banda Eddy Davis New Orleans. Un trompeta, un trombón, un pianista, un batería, un banjo y él, con su clarinete y sus pulmones ya fatigados. El escritor, guionista y director judío no dudó en quedarse tocando con su banda la noche de los Oscar de 1978, cuando ganó el de mejor guion por Annie Hall. Allen siempre ha defendido que él es solo un aficionado y ahora un aficionado de 83 años que sigue soplando con ahínco su clarinete y, todo sea dicho, de manera mediocre. Sin embargo, da lo que el público quiere, pasar un buen rato, ver su aura, que diría Walter Benjamin, en vivo y en directo, sin reproducciones, ni streaming, ni simulacro. 

Woody Allen, con su atuendo de siempre, pantalón beis, camisa de cuadros y sus icónicas gafas de pasta agradeció a MediaPro -empresa que va a producirle su última película- su apoyo en un momento en el que se ha convertido en un apestado. Una injusticia, pues su caso se conoce desde hace décadas y se cerró en los juzgados. Nada ha cambiado y todo el que ha trabajado en este tiempo conocía las acusaciones de su hija y de su exmujer, Mia Farrow. Por eso es incomprensible el cambio de muchas actrices y muchos actores en una industria preocupada por las apariencias, más que por la solución del machismo.

Pero volvamos a la música que es de lo único que se habló anoche. 36 años juntos llevan estos músicos veteranos y siempre tocando prácticamente lo mismo: versiones improvisadas de clásicos del jazz y de la música de Nueva Orleans, de ahí el nombre de la banda. Temas como Down by the riverside, Love songs of the Nile, Para Vigo me voy, donde uno de sus miembros mostró su buen acento en español. 

Su química y sus miradas, su socarronería cuando uno se ahogaba en una estrofa hicieron que el público disfrutara aún más del primero de una serie de conciertos que irán sucediéndose este verano en un marco incomparable.

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