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Jueves, 21 de Noviembre de 2019

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La primavera dorada de la BBC

La televisión pública británica destaca no solo por su calidad, sino por un modelo de negocio que le permite sobrevivir al mercado actual

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En este mundo televisivo liderado por las plataformas de streaming, la supervivencia de las cadenas públicas parece inevitablemente amenazada. Sin embargo, hay un modelo que constituye una excepción y continúa disfrutando de una posición hegemónica en el mercado de las series: el de la BBC.

La televisión pública británica nos ha dado títulos gloriosos en esta primavera que ya llega a su fin, notables no solo por su calidad, sino también por un modelo de trabajo que ha sabido adaptarse a la irrupción de las nuevas plataformas. Analizamos este caso con Conchi Cascajosa, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid, que estuvo en el último festival de televisión organizado por el British Film Institute, donde pudo comprobar de primera mano cómo se gestan estas series.

La BBC no ha llegado a esta consideración por arte de magia. El suyo es un modelo con muchos años de especialización detrás y del que se pueden destacar varias líneas que, poco a poco, han ido adaptando otros modelos. “La televisión pública se ha adaptado bien por esa visión internacional para vender fuera que ha desarrollado sobre todo en los últimos 10 años”, destaca Conchi como una de las claves de la cadena.

Una de las grandes últimas series que nos ha llegado del mercado británico, ‘Years & years’, es un gran ejemplo de este modelo internacional. Este drama familiar que se adelanta al futuro, creado por Rusell T. Davis, es el resultado de una unión entre la BBC y HBO, que cuenta con licencias de distribución fuera del país. “La clave fundamental ha sido establecer estrategias muy flexibles para la distribución internacional, aunque están preocupados con que las plataformas se queden con la cuota del público joven”, continúa nuestra invitada.

Otra de las claves de este modelo, cada vez más implantado por Netflix en sus series originales, son las temporadas más cortas, de entre seis y ocho capítulos, que permiten escribir con otro ritmo y vista de futuro a los creadores. Fórmulas estas más tradicionales de lo que parecen, pero que funcionan a la perfección. Es lo que ocurre, por ejemplo, con ‘Line of duty’, la serie centrada en una brigada anticorrupción de Jed Mercurio, uno de los reyes midas de la televisión británica actual. La serie, que acaba de estrenar su quinta temporada en Movistar, ha roto todos los récords de audiencia con unos giros de guion que volvió a llevar a cabo con éxito en ‘Bodyguard’.

Además, los actores británicos tienen una muy buena relación con la televisión de su país. Es el caso de Hugh Grant, una de las revelaciones del pasado año con su actuación en ‘A very English scandal’. Sin embargo, no son ellos las grandes estrellas de las series que protagonizan. Son los creadores los que están en el centro de la conversación.

La BBC, como dice Conchi Cascajosa, está diseñada de forma que los creadores son considerados dramaturgos en una compañía teatral. Un modelo que funciona, por ejemplo, con Sally Wainwhight, que llevaba trabajando 15 años en ‘Gentleman Jack’, una miniserie de época que narra la historia de la primera mujer considerada abiertamente lesbiana del siglo XIX. Wainwhight estaba ligada a la BBC desde el éxito internacional de ‘Happy Valley’, su anterior ficción. El éxito de las series de estos creadores puede ser muy variable, pero la BBC sigue contando con ellos.

Capacidad de riesgo, innovación, planteamiento contestatario… La televisión británica, además de sus fórmulas de negocio, representa a una sociedad bastante pionera en establecer el debate público, en la que existe una necesidad constante de estar discutiendo y en diálogo permanente.

En España, "ni información ni estrategias"

Si nos fijamos en el modelo español, la situación contractual de las cadenas, especialmente de la pública, es diferente al modelo de la BBC. Las cadenas aquí no son propietarias de las series, por lo que el modelo de negocio es diferente. Existen cascos, como la última temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’, que no se puede ver ya en RTVE, sino que es propiedad de Netflix. De igual manera, Amazon tiene algunos derechos de ‘Cuéntame cómo pasó’.

En Gran Bretaña tienen claro que la televisión pública tiene que enfrentarse a las amenazas que supone la irrupción de las nuevas plataformas, y tienen las herramientas para llevarlo a cabo. En España, aún no se ha asumido este riesgo y no existen estrategias al respecto.

 

 

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