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Domingo, 15 de Diciembre de 2019

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La inserción laboral, una odisea para las personas trans

Hablamos con dos personas trans sobre las dificultades que encuentran a la hora de buscar trabajo

Yuridia posa con la bandera trans /

Durante la festividad del Orgullo LGBT no se debe olvidar el carácter reivindicativo de esta fecha. Y es que la letra más invisibilizada de LGBT es la T, el colectivo de las personas transexuales.

Uno de los ámbitos en los que más complicado lo tienen es la inserción laboral. Según el Eurobarómetro "Discriminación en la UE" de 2015, el 44% de los españoles cree que el hecho de ser transgénero es una desventaja para conseguir trabajo. Aunque en los últimos años algunas Comunidades Autónomas han aprobado leyes que protegen sus derechos, las organizaciones LGBT reclaman una Ley Nacional de Transexualidad.

“Esperábamos un chico”

Yuridia tiene 41 años y es una mujer trans. Nació en Jerez de la Frontera y, aunque siempre había tenido claro que era una mujer, no comenzó su transición hasta hace pocos años.

Jerez es una de las ciudades de España con más paro y, aunque Yuridia se dedicaba al sector de la construcción, cuando llegó la crisis se quedó en el paro. Esto, unido a su condición de persona transgénero le causó muchos problemas. La discordancia entre el nombre que aparecía su DNI –en el colectivo trans lo llaman deadname, nombre muerto- y el que ella sentía le dificultó para encontrar trabajo. Por eso decidió emigrar a California.

“El nombre del DNI no es el que tú sientes, pero en ese momento es el legal. Al llegar a la entrevista de trabajo te delata tu forma de vestir, tu expresión de género, tu manera de hablar. Te admiten que no esperaban eso y que al ver ese nombre se pensaban que aparecería un chico. Te lo admiten, ni siquiera disimulan” dice Yuridia. “Lo que la sociedad espera que seas” añade.

Sin embargo, hay personas como Joao, chico trans de 23 años, que deciden no hormonarse. “Uno de los problemas de las personas que no queremos hormonarnos es que en nuestros DNI aparece nuestro género asignado al nacer, ya que para cambiar todos estos datos debes haber estado dos años en tratamiento hormonal. Nos vemos obligados a justificarnos y dar explicaciones”.

“Los clientes podrían sentirse ofendidos por tu aspecto”

Joao, traductor e intérprete de profesión, ha buscado trabajo tanto en España como en Francia y en ambos países se ha encontrado con negativas. “En Francia me dijeron que no podían darme ese trabajo porque era de cara al público y muchos clientes podrían sentirse ofendidos” señala Joao. Volvió a España al sentirse rechazado y se topó con la misma realidad, llegando a obligarle a vestir el uniforme de mujer. Por eso ahora ha decidido trabajar como traductor autónomo.

Aunque no hay datos oficiales del paro de las personas trans en España, las personas transgénero tienen dificultades para entrar al mercado laboral. Especialmente las mujeres. El propio Joao reconoce que sus compañeras trans lo tienen aún más complicado que ellos, pues en ocasiones el proceso de transición es más visible en las mujeres. “Quizás también influye que los chicos trans tienen más pase, no se nota tanto la apariencia de ser transgénero” señala Yuridia.

El rechazo del entorno

La negativa del tratamiento hormonal en España también le dificultó a Yuridia su proceso de transición. Dice que el proceso está muy patologizado y vinculado a un trastorno y que las listas de espera eran interminables cuando ella lo solicitó. Además, influyó su orientación sexual y su edad. “Cuando eres más mayor e inicias el proceso de transición te preguntan dónde vas a esa edad… además, si dices que eres una mujer trans bisexual dicen que significa es que no lo tienes claro. Para ellos, una mujer trans debe cumplir con todos los estereotipos de lo que, para ellos, es una mujer”.

En Estados Unidos dice que no ha tenido estas dificultades. Aunque ha tenido que pagar el tratamiento íntegramente, asegura que el proceso fue más sencillo y que no tuvo problema en encontrar trabajo. “Aquí no se fijan en eso”, sentencia Yuridia.

Tampoco contaba con el apoyo de su familia. Sintió el rechazo y se sintió cohibida para dar un paso adelante. “Te contentas con pequeñas cosas… en la intimidad poder vestirte y expresarte tal y como sientes”. Ahora Yuridia evita el contacto con su familia, que no han aceptado su nueva vida. Se siguen refiriendo a ella con su anterior nombre y con los pronombres masculinos.

A pesar de todo, Yuridia asegura que ahora es feliz. Se siente con una seguridad que no tenía hace años y reconoce a la persona que ve frente al espejo. En California ha comenzado una nueva vida. Tiene novia y amigos de El Salvador, México, Guatemala… e incluso, del contacto con ellos, ha perdido su acento andaluz.

Las asociaciones LGBT creen que se debe incentivar la contratación de personas transexuales, ya sea mediante cuotas o incentivos a las empresas hasta que ser trans sea un factor irrelevante a la hora de conseguir un puesto de trabajo. Abogan también porque no necesite el informe del psiquiatra para cambiar el nombre en el DNI, la adaptación de los baños para que sean unisex o la posibilidad de dejar en blanco el género en los documentos.

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