Martes, 20 de Octubre de 2020

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Coordinador de Seguridad Vial: "Fumarse un porro altera facultades esenciales para conducir"

Bartolomé Vargas, fiscal de Sala coordinador de Seguridad Vial, advierte de la combinación de consumir drogas y conducir

El número de conductores muertos por ir drogados se ha casi duplicado en la última década

El fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas.

El fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas. / Cadena SER

Un porro puede convertirse en letal si creemos que estamos en condiciones de conducir. El fiscal de Sala coordinador de Seguridad Vial Bartolomé Vargas ha pasado este viernes por Hoy por Hoy para analizar los efectos y dramáticas consecuencias de consumir drogas y coger el coche dos días después de que supiéramos que el 43% de los conductores muertos en 2018 habían consumido alcohol o drogas, según datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses . En los últimos 10 años, los muertos al volante que habían consumido drogas han pasado del 10% al 19%. Vargas advierte que "el consumo de drogas impacta de lleno en la facultades visuales del conductor. Está científicamente acreditado".

El coordinador de Seguridad Vial ha apostado por la información, por dar a conocer a la población los efectos de las drogas como principal medida para atajar este problema. Hay que saber "qué efectos tienen (las drogas) en la salud y en la conducción", ha señalado. Fumarse un porro, ha explicado Vargas, "altera facultades esenciales para conducir: la capacidad de percepción del espacio, la coordinación" y la capacidad de reacción o, sobre todo, nuestras capacidades visuales.

Las dificultades asociadas a la vista son constatables simplemente con las pruebas que los agentes realizan en la llamada 'acta de signos'. "La droga da en los ojos", apunta Bartolomé Vargas. Provoca la extensión del diámetro de la pupila, el nistagmo ocular, dificultad para seguir con la vista los objetos, y crea una sensibilidad especial a la luz, es decir, el consumidor queda cegado al recibir cualquier golpe de luz.

La cocaína, otra de las drogas más populares al volante, "crea un sentimiento de excitación de capacidades, hiperactividad. Muy por encima de lo que uno es, Siempre se crea una situación falsa. Uno no es así, se cree más de lo que es" y esa errónea impresión de seguridad puede resultar fatal.

Vargas no cree preciso endurecer las leyes. "La ley hace falta aplicarla, de manera prudente proporcionada y disuasoria" y complementar los controles en carretera con una respuesta penal. La vía penal, sin embargo, no siempre es un camino jurídicamente llano por el garantismo del sistema.

Una prueba de saliva puede constatar que un conductor ha consumido drogas y, aunque con ello es suficiente para sancionarle económicamente, no basta para iniciar el camino penal porque no puede demostrar cómo ha afectado el consumo a la merma sus capacidades para conducir. "La clave es el acta de signos del conductor" en estos casos, las pruebas que realizan los policías especializados. "Te ve la forma de hablar, de expresarte moverte, se asoma al coche y dice <<huele a cannabis>>", ha explicado el fiscal.

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