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Sábado, 28 de Marzo de 2020

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Un mal día lo tiene cualquiera

Mejor habría sido tirar los 8.000 millones al retrete

Tomar decisiones por despecho y desesperación no suele ser buena idea. Si te deja tu pareja, no salgas corriendo y busques una relación con la primera persona que te pase por delante. O peor aún: no organices un trío con las dos primeras que te cruces. Y si no, preguntadle al Barça

Mejor habría sido tirar los 8.000 millones al retrete

CHRISTOPHE SIMON (Getty Images)

Tal día como hoy, un 30 de julio de hace 19 años, Marc Overmars era presentado como jugador del Barcelona. Venía en un pack con otro jugador fichado del Arsenal, Emmanuel Petit. Dicho así, me imagino que diréis que os falta contexto. Pues el Barça venía de unas elecciones presidenciales en las que por fin no se había presentado Josep Lluís Nuñez, un presidente constructor de pisos y bastante llorón. Pero había dejado a un heredero propietario de hoteles y tremendamente inútil: Joan Gaspart.

La otra herencia de las elecciones fue la pérdida del jugador estrella del equipo, Luis Figo. Otro constructor, por aquel entonces bastante desconocido, llamado Florentino Pérez, se había hecho con la presidencia del Real Madrid gracias a su promesa de traer al socio madridista al portugués vestido de blanco. Y así fue, se consumó la boda entre el eterno rival y Figo. Fue, como siempre en el fútbol, un amor puramente monetario, y el precio del divorcio entre Luis Figo y su anterior camiseta fue de 10.000 millones de pesetas. O, en dinero europeo, 60 millones de euros.

Así que Gaspart se encontró debutando como presidente de un club con el corazón hecho trizas, y pensó que lo mejor sería fichar rápidamente a dos jugadores y jurarle a la afición que ellos cubrirían el hueco luisfiguesco. Pero claro, una cosa es que le saliesen casi igual de caros que al Madrid el portugués, y otra muy distinta que saliesen igual de buenos. El Arsenal, un club que ha ganado más dinero con el Barça que Florentino con el estado español, no puso muchos obstáculos cuando los culés insistieron en llevarse a Overmars y Petit, central y extremo del equipo londinense.

Podría haber salido bien, pero también era mucho más probable que saliese mal. De hecho, fue aquí cuando Gaspart empezó a mostrar sus dotes de Rey Midas inverso, convirtiendo en boñiga todo fichaje que tocaba. Petit duró un año en el club, y fue vendido por una cuarta parte de lo que había costado. Overmars, que fue durante años el fichaje más caro del Barcelona, destacó por acumular más lesiones que goles, y no consiguió ningún título.

Espero que la moraleja os haya quedado clara: no seáis Gaspart, pensad un poco antes de invertir en una persona nueva.

Si te has quedado con ganas de más...

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