Últimas noticias Hemeroteca

Domingo, 25 de Agosto de 2019

Otras localidades

'The Virtues', la clase obrera vuelve a la televisión

La plataforma Filmin estrena una de las series del verano que dirige el británico Sam Meadows

Es una de las sorpresas seriéfilas de este verano. The Virtues, una serie británica, con el sello de calidad que eso conlleva, se ha estrenado en España en la plataforma Filmin que mantiene su idioma original con subtítulos en español. Un inglés lleno de acentos y matices que nos introduce en la profundidad de la clase obrera británica. 

A diferencia de Ken Loach, The Virtues no centra el conflicto de la historia en describir el mundo del trabajo, aunque la precariedad está presente y emana en cada una de las escenas de los cuatro capítulos que conforman esta serie que parte del drama social y de denuncia, pero no olvida los parámetros del thriller para mantener la tensión hasta el final.

Dirige Shane Meadows, director de This is England, aquella película que hablaba de los jóvenes cabezas rapadas. Entonces ya hablaba de las consecuencias de la política de Thatcher y de lo fácil que era que jóvenes y chicos de la clase obrera, abandonados por una sociedad clasista y un sistema neoliberalista. "Queríamos hacer una serie que enfatizara cómo la gente heroica es simplemente aquella gente que vive una vida normal, con sus traumas", dice Meadows.

"Durante muchos años no recordaba nada, pero siempre vivía en un estado de ansiedad", reconoce el director que vivió una situación parecida a la del protagonista, es decir, sufrió abusos sexuales cuando era niño. Ahora ha volcado sus traumas en este personaje, un albañil precario, que ve cómo su hijo y su mujer se van de la ciudad y tienen una vida bastante más acomodada. Y ahí aparece la primera brecha de clase. Alcohólico, sin familia y sin dinero vuelve al pueblo de su infancia en católica Irlanda y se reencuentra con su hermana a la que no ve desde que huyó del centro de acogida con nueve años.

La serie es un retrato muy interesante de la clase obrera británica y de cómo ese tipo de traumas, al final vienen a acrecentarse con la diferencia social. Nadie se plantea ir a psicólogo, eso es algo que solo una élite puede permitirse. Aquí hay rudeza. Lo mismo que le ocurre a otro de los personajes de la serie, la cuñada del protagonista. Una joven chav atormentada por un error de juventud. Es la Inglaterra abandonada o demonizada, en palabras del periodista Owen Jones. Esa que nunca aparece en la televisión si no es para ser ridiculizada, como en el ejemplo que escenifica Jones en su libro La demonización de la clase obrera, que no es otro que la serie humorística Little Britain.

Stephen Graham, es el protagonista. Un hombre de mediana edad en cuyo rostro acontecen todos los estados de ánimo posibles: el miedo, el dolor, la rabia, el amor, la risa y la borrachera. Junto a él Helen Behan, una enfermera a la que conoció durante unas vacaciones en el norte de Dublín y a la que fichó para este papel de mujer normal. 

El catolicismo, el peso de la religión y el poder de la Iglesia están presentes en cada escena. Los crucifijos aparecen para dejar claro que la religión marca los cuerpos de los individuos y, si tienen poco dinero, todavía más. El padre de Meadows fue detenido por asesinato.

La precariedad, el poder de la Iglesia y el peso de la religión en los individuos está presente en toda la serie a través de los crucifijos, y de los flashbacks. Es extraño que la televisión se aleje del retrato de la clase media aspiracional y baje al fondo del conflicto socioeconómico, mostrando el abandono de toda una clase social. La serie es uno de los mejores retratos del dolor, del perdón y de la venganza filmado con pulso y con uno de los mejores finales, con montaje en paralelo incluido, de la televisión. 

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?