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Martes, 20 de Agosto de 2019

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La contaminación de la aviación: un problema global en aumento

El sistema de aviación es responsable del 3,6% del total de emisiones de gases invernadero de la Unión Europea

Un vuelo Madrid-Barcelona consume una media de 115 kilogramos de CO2 por pasajero, lo que significa siete veces más de lo que gastaría una persona realizando el mismo trayecto en coche. Los niveles de contaminación de la aviación comercial aumentan de manera paralela al masivo crecimiento del número de vuelos en los últimos años.

Julio ha sido mes de récord en el número de aviones en el espacio aéreo: el pasado 25 de julio se registraron más de 230.000. El número de vuelos en Europa aumentó un 8% el entre 2014 y 2017 y es probable que siga aumentado hasta un 42% entre 2017 y 2040, según el Informe de Medio Ambiente de la Aviación Europea de 2019. En España nos situamos en el segundo puesto de la Unión Europea en realizar más trayectos en avión por habitante, con una media de 4,2.

El gradual desarrollo del sistema de aviación, unido a la cada vez más ampliada oferta de vuelos, tiene efectos negativos en el medio ambiente. La contaminación del aire registra sus picos más altos cuando hablamos de transporte aéreo un 3,6% del total de emisiones de efecto invernadero en la Unión Europea debido sobre todo a la alta emisión de CO2 a la atmósfera. 

Pere Rusiñol, director de Alternativas Económicas, asegura que "no es sostenible el modo de vida de un capitalismo desenfrenado donde no hay una racionalidad pública que gestiona y organiza bien pensando en el interés común", y compara la creciente demanda del transporte aéreo a otros ejemplos de hábitos humanos nocivos para el medio ambiente, como el excesivo consumo de carne. 

Diversas organizaciones ecologistas, como el movimiento Fridays For Future, encabezado por la joven activista sueca Greta Thunberg, instan a la sociedad a buscar otras vías para combatir la crisis climática, apoyadas sobre todo en la utilización de otros medios de transporte más respetuosos para el medio ambiente y la salud. Gándara, no obstante, asegura que "aunque las cifras parecen muy grandes, realmente las emisiones de CO2 de los aviones sólo representa un 2% de las emisiones globales". Además, añade: "Hay movimientos que están diciendo que hay que dejar de volar: si eso fuese así, tendríamos un mundo con el 98% de emisiones, lo cual hoy en día sería igual" y reivindica la importancia de la aviación comercial: "Es inimaginable un mundo sin aviación, que ha permitido que toda Europa tenga la posibilidad de volar y ha ensanchado los límites de una forma increíble".

Todos los expertos coinciden en que estamos ante un problema medioambiental de índole global, por lo que el debate se debería centrar en buscar cómo reducir este impacto negativo en el medio ambiente. ¿Qué soluciones existen o se están desarrollando para reducir este problema? Por un lado, en el ámbito tecnológico se están desarrollando nuevas tecnologías con el objetivo de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, Rusiñol no se muestra muy optimista: "Para 2030, está previsto que haya el doble de pasajeros que ahora, por lo que la eficiencia técnica debería ser extraordinaria para compensarlo, pero me temo que aún no estamos en esa situación". Mientras tanto, muchos países como Bélgica o Alemania proponen actuar legislativamente con medidas como la imposición de tasas más altas a las aerolíneas o la limitación de viajes por habitante. Javier Gándara se muestra muy en desacuerdo con este tipo de medidas, argumentando que "el 80% de estas emisiones provienen de vuelos de más de 1500 kilómetros, por lo no se debe coartar algo que ha traído tantos beneficios como la aviación comercial".

El motor eléctrico, principal alternativa sostenible

'Alice' es el nombre del primer avión de pasajeros que funcionará con un motor totalmente eléctrico. El proyecto ha sido impulsado por la aerolínea Eviation y presentado en el Salón de la Aeronáutica en París. En él han trabajado empresas de países de todo el mundo, entre los que se encuentra España. Cristina de Bustos, ingeniera de la empresa española que ha participado en el proyecto, asegura que en un plazo de dos años podremos ver, de manera habitual, aviones totalmente eléctricos en vuelos regionales. No obstante, la tecnología del motor eléctrico tiene aún sus limitaciones: el peso del motor eléctrico en un avión supone el 60% de la aeronave, lo que obliga a que estas naves tengan capacidad para un máximo de 15 pasajeros, además de que la duración de la batería es de dos horas. Está claro que es una tecnología que aún está verde, pero según asegura Gándara, en menos de lo que esperamos, unos cinco o seis años, podremos ver aviones eléctricos para pasajeros funcionando a pleno rendimiento en trayectos largos.

Lo que está claro es que no es un problema individual o de un solo Estado o Administración pública, sino que afecta a algo mucho más grande: "La gente está empezando a notar que no sólo está en juego un sector público o un Estado de Bienestar, sino la supervivencia misma del planeta", finaliza Rusiñol.

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