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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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'The Laundromat', la descafeinada película sobre los Papeles de Panamá

Netflix, que paga en España tan solo 3.146 euros de impuestos, produce la película de Soderbergh que cuenta en tono de farsa los Papeles de Panamá con Meryl Streep y Antonio Banderas

Meryl Streep, a su llegada al Festival de Venecia / ()

En 2016, 11,5 millones de documentos del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca, considerado como uno de los cinco mayores registradores mundiales de sociedades 'offshore', fueron filtrados al diario alemán Süddeustche Zeitung y, por extensión, los medios pertenecientes al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Una filtración que en España tuvo como consecuencia la dimisión del ministro de Industria del PP, José Manuel Soria.

The Laundromat, traducido como la lavandería, en referencia al lavado de dinero negro de estas sociedades, pretende explicar todo este entramado de empresas, creación de sociedades, cuentas bancarias, traspasos desde el inicio hasta el día en que todo se destapó. ¿Quién fue la fuente que filtró esos documentos? ¿Es consciente la población de los perjuicios de esta evasión de capitales?

Steven Soderbergh ha sido un director atrevido. Destapó las conexiones de la droga en Traffic, la corrupción de las compañías de gas que contaminaban el agua en Erin Brokovich o, con menos tino, el abuso de las compañías farmacéuticas Efectos secundarios. Ahora trata de hacer lo propio apuntando a un culpable, Estados Unidos, por permitir, en su propio territorio como es el caso de Delawere, la evasión fiscal. "El sistema tiene que cambiar. No es posible que unos pocos tengan todas las riquezas y el resto nada, ni siquiera puedan perseguir a los que roban ese dinero. No es muy sostenible todo esto", decía el director.

El director elige el tono de farsa para desmontar todo este entramado de sociedad pantalla. Los narradores son los propios Fonseca y Mossack, es decir, Antonio Banderas y Gary Oldman, y la heroína no es la prensa europea; sino un ama de casa de la clase media americana: la camaleónica Meryl Streep. El problema de la película es que la farsa no es efectiva, que Soderberg se enrolla en historias paralelas para explicarnos que ese dinero necesita ser lavado porque viene del tráfico de órganos, de drogas y de personas. La historia pierde fuerza y, a veces no parece haber un culpable claro, es como si todos tuviéramos algo que ver en esto.

"Es una película divertida, entretenida y una buena manera de contar algo muy serio, una broma de mal gusto. "Es una broma, sí", pero una broma que nos han gastado a todos nosotros. Esta es una película divertida pero también muy importante", decía Meryl Streep.

La actriz agradecía el trabajo de los periodistas al destapar los Papeles de Panamá. "La razón por la que los papeles de Panamá salieron a la luz es que hubo periodistas que trabajaron para ello y algunos han muerto", ha recordado la triple ganadora del Oscar en rueda de prensa en Venecia y ha mencionado en concreto el caso de Daphne Caruana Galizia, que murió en un atentado con coche bomba frente a su casa en Malta.

En un país donde lo público es inexistente, eso de "Hacienda somos todos" carece de mucho sentido. Lo más inteligente de la película es el giro que da el guion para hacer llegar a la población norteamericana por qué les perjudica que los ricos no paguen impuestos y se aficionen a lo offshore. En Europa, el discurso sería que hay que pagarlos y controlar ese dinero para financiar la sanidad universal para todos, la educación, las carreteras o la cultura. En The Laundromat el peligro está en las empresas de seguros, que crean sociedades pantalla y un entramado de empresas y firmas que no existen para, en caso de accidente, que no haya nadie responsable de las indemnizaciones.

Lo más paradójico de todo es que esta película la financie Netflix, una empresa que en España paga 3.146 euros de impuestos al año, cuando en nuestro país produce éxitos como La Casa de Papel, y donde acaba de abrir una sede física. "Empezar a hablar de todo esto es el principio, una pieza de entretenimiento creo que es un buen inicio, también para reflexionar cómo cada uno particiipa en ello", contestaba Soderbergh.

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