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Miércoles, 16 de Octubre de 2019

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Recordando a Patrick Swayze

El protagonista de 'Ghost' o 'Dirty Dancing' falleció hace diez años, el 14 de septiembre de 2009, víctima de un cáncer de páncreas.

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Francis Ford Coppola le incluyó entre los jóvenes cachorros del cine americano de principios de los 80 a los que reunió en su película “Rebeldes”. Poco después su rostro se hizo muy popular gracias a la televisión y a su personaje de cadete sureño en West Point en la serie “Norte y sur”. Pero su consagración definitiva llegó el día en que enseñó a bailar a Jennifer Grey en un hotel de montaña. “Dirty dancing” se convirtió en una de las películas que definen la década de los 80 y Patrick Swayze en una estrella. La confirmación definitiva de su estrellato llegaría tres años después jugando con la arcilla junto a Demi Moore en “Ghost”, una de las películas románticas por excelencia de la década de los 90.

Fue por entonces cuando la revista People le proclamó el hombre vivo más sexy del mundo. Pero el actor tenía más registros que el de guaperas. En “Roadhouse, de profesión duro” hacía de eso, de duro. En “Le llaman Bodhi” practicaba el surf y la filosofía Zen y en “La ciudad de la alegría” nos encogía el corazón haciendo de médico voluntario en uno de los barrios más pobres de Calcuta. Tampoco tenía problemas en ponerse una peluca y unos tacones de aguja para interpretar a una drag queen en “A Wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar”.

Y eso que en realidad no iba para actor. Lo suyo era el ballet. Aprendió a bailar en la academia de su madre, una conocida coreógrafa y profesora de baile. En 1972 dejó su Houston natal y se fue a Nueva York contratado como bailarín. Poco después le siguió su novia, Lisa Niemi, a la que había conocido de adolescente en la academia de baile de su madre. En 1975 se casaron y juntos trabajaron durante siete años en varias compañías de ballet. En 2003 Patrick produciría y protagonizaría una película de baile titulada “One last dance”, dirigida por la propia Lisa en la que incluían muchos elementos autobiográficos.

Fue en Broadway, trabajando en musicales como “Grease”, donde a Patrick Swayze le picó el gusanillo de la actuación. Los 80 y la primera mitad de los 90 marcaron su mejor época. Lo que no sabían muchos de sus admiradores por entonces era que en su vida no todo eran éxitos y glamour. También había zonas oscuras. El actor tenía problemas con el alcohol y varias veces tuvo que ingresar en clínicas de desintoxicación. Las amenazas de Lisa de abandonarle le animaban a rehabilitarse pero cada cierto tiempo volvía a caer.

Con la llegada del siglo XXI el tirón comercial de Patrick Swayze empezó a decaer. Aun así seguía trabajando regularmente. A veces en películas comerciales como “Secretos de familia”; otras en films más artísticos como “Donnie Darko”. Pero en marzo de 2008 llegó la noticia: Patrick Swayze padecía un cáncer de páncreas. El actor no quiso dejar de trabajar. Rodó la serie “La bestia” y un par de películas más. Su último film estrenado en España fue “Muerte y castigo” en el que daba vida a un abogado judío en los días previos al ascenso de los nazis.

En abril de 2009 el festival de cine judío de Los Ángeles se iba a inaugurar con esta película, “Muerte y castigo”. Se había anunciado la presencia del actor como invitado especial pero el que subió al escenario fue el director de la película, Joshua Sinclair, para informar al público de que el actor había empeorado y no podía asistir. Unos meses después, el 14 de septiembre de 2009 Patrick Swayze fallecía en un hospital de la ciudad de Los Ángeles. Tan solo tenía 57 años.

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