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Martes, 19 de Noviembre de 2019

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Carlos Iglesias: "No quise esperar que sonara el teléfono y emprendí"

El actor de 'Manos a la obra' protagoniza el primer largometraje de Santiago Requejo, 'Abuelos'. Ambos nos hablan acerca de esta película sobre el emprendimiento

‘Abuelos’ es la historia de tres amigos en edad de prejubilación. Isidro Hernández (Carlos Iglesias) es un parado de 59 años al que la crisis expulsó del mercado laboral. Tras dos años sin recibir ofertas de trabajo llega a la conclusión que la única forma de volver a trabajar y sentirse útil es montando su propio negocio. Pero ¿qué puede emprender alguien de su edad a quien la sociedad relega simplemente al cuidado de sus nietos? La respuesta es clara: con la ayuda de Arturo (Roberto Álvarez), un exitoso escritor de novelas románticas, y de Desiderio (Ramón Barea), un jubilado con ganas de ser abuelo, se embarcarán en el ambicioso proyecto intentar montar una guardería. Para desarrollarlo, los tres amigos se adentrarán en un ‘coworking’ repleto de jóvenes, donde tendrán que sacar al emprendedor que llevan dentro. Porque nunca es tarde para emprender.

Dirige Santiago Requejo, quien ha dirigido producciones audiovisuales desde su adolescencia. Ahora, igual que sus personajes, ha decidido emprender y dirigir su primer largometraje. “ha sido una experiencia muy bonita, un sueño cumplido”, comentaba, “el problema está en que has probado esta droga y te quieres seguir dedicando a esto. Es impresionante dedicarte al cine, o a la comunicación en general, pero el cine tiene esa fuerza de poder emocionar, de ilusionar, de trasladar esperanza a la gente, de hacer reír, de hacer soñar… y en el momento que estás en los entresijos de crear una historia, producirla, hacerla, darle vida con los actores y llevarla al público, es una sensación que es un mundo, no sé, yo creo que es incomparable, entonces quieres dedicarte rápidamente a hacer la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta…”

Carlos Iglesias, define la cinta como “una tragicomedia que habla sobre un tema muy actual, que es aquella gente que todavía está en plenas facultades pero que ya está alejada del mundo laboral porque esta sociedad a partir de cuarenta y tantos cincuenta años de alguna forma les aparta. Pero ellos se sienten vitales, necesitan trabajar, necesitan sentirse útiles, incluso en el caso de mi personaje no lo necesitan para comer, realmente el trabajar es una satisfacción personal, el saber por qué se levantan por las mañanas, el alimentar el alma más que alimentar el cuerpo”. Contaba también que al principio la idea le sorprendió “sobre todo viniendo de la mano de quien venía, de un chaval muy joven, un chaval de treinta y tantos años. Me pareció un gesto muy generoso el habernos brindado su inteligencia para contar una historia que realmente a él todavía no le afectaba”. Pero, aunque no personalmente, cuenta Requejo que sí le afecta: “me toca de cerca a nivel familiar, a nivel de amistad, de muchos padres y madres de amigos míos, y de mucha gente que conozco, porque al final ha sido una realidad de más de un millón de personas que se han visto en la situación de desempleo al superar los cincuenta años. Es una realidad que está ahí”.

Medio millón de mayores de cincuenta años está en paro en España y las dificultades para encontrar trabajo son más mayores cuanta más edad tienen. “Cuando Javi y yo construimos el guion decidimos que tenía que ser una historia de un trío, de tres abuelos, donde el personaje central, Isidro, tenía que representar o empatizar con ese millón o millón y medio de personas que están en esa situación, ese abuelo laboral. Y luego tanto Roberto y Ramón son el contrapunto a Isidro. Ramón, que encarna a Desiderio, quizás sea el abuelo más abuelo de los tres, el que todos tenemos en la cabeza, ese abuelo que transmite ternura, positivismo, ilusión… el más abuelo, como entendemos abuelo hoy. Y luego Arturo, que es un galán otoñal que escribe novelas románticas, es el abuelo elegante, el atractivo, el seductor, el hombre que a pesar de su edad de sesenta años está en plenas facultades románticas. Estos tres personajes creo que hacen un contrapunto muy interesante y permite avanzar la historia”. Según Iglesias, estos personajes “van evolucionando, se van adaptando. Empezamos con unos personajes, el mío sobre todo, que está pegado a unas tradiciones laborales y demás, incluso una filosofía de vida, y a lo largo de la película, obviamente no vamos a contarla aquí, pues va evolucionando hasta… como estamos en una comedia, obviamente, pues tener un final feliz. Pero un final donde él se ha tenido que adaptar a la sociedad, no podemos esperar que la sociedad se adapte a ti”. Él también tuvo que emprender, confiesa, “llega un momento que ya no quise esperar que sonara el teléfono y emprendí ¿cómo? pues escribiendo mi primer guion ‘Un franco 14 pesetas’, incluso siendo director y después director, guionista y productor y actor en mi segunda película y en fin, voy por la cuarta que estrenaré en enero ‘La suite nupcial’ y otra que me está esperando para febrero-marzo.

No solo se trata el emprendimiento a nivel profesional, su director cree que lo importante de esta película es que “parte de una premisa de emprendimiento profesional, pero ahonda en historias de emprendimiento personal, es una historia de vínculos familiares, de relaciones interpersonales con distintos conflictos, donde cada personaje va a tener la posibilidad de tomar una actitud positiva hacia los conflictos que se les presentan”. Y tiene clara la intención de su obra: “esta película no busca tanto que la gente se ponga a emprender a nivel profesional, sino que se pongan a emprender a nivel personal. Si tú vas a la RAE y buscas la palabra emprendedor no te lo asocia a un tema económico, te habla de cualquier persona que por conseguir un objetivo pone los medios, los esfuerzos para ello, pero que está dispuesta a asumir un riesgo. Lo que determina a un emprendedor es el riesgo. Tú cuando intentas emprender un negocio asumes el riesgo económico, pero por ejemplo cuando decides enamorarte, empezar una relación sentimental, te expones a que salga mal, ahí hay un riesgo y, por tanto, ahí hay un emprendedor. Esta película podría llamarse ‘Emprendedores’, porque todos y cada uno de los personajes tienen el reto de aceptar o no un emprendimiento, de salir adelante”.

‘Abuelos’ es una crítica al rechazo de los mayores por parte del mercado laboral, al hecho de relegarlos al cuidado de los nietos cosa que, según Iglesias “se vive mucho”. Él no tiene nietos, al menos que él sepa dice bromeando, pero lo vive a través de parejas de amigos a las que puede ver muy pocas veces, prácticamente nunca, porque “siempre tienen algún nieto que, además, les han dejado de extranjis, sin haberle avisado con antelación, lo cual me irrita bastante”. Pero la cinta no solo trata de poner en valor a los mayores, “en el fondo también critico un poco a los que somos jóvenes y nos dejamos llevar continuamente más por el envase que por el mensaje. Y esta jerga, estos anglicismos para definir proyectos, ya no hacemos llamadas telefónicas, hacemos calls, no hacemos plan de negocios, hacemos business plan… pues muchas veces es un poco tontuna, y me parecía interesante criticarlo desde la comedia”, explica Requejo.

Los mayores tienen difícil acceso al mercado laboral, pero también los jóvenes. En nuestro encuentro con él, Santiago comentaba que “es un círculo que se muerde la cola”, y añadía: “terminas de estudiar con una formación impresionante, vas a buscar un trabajo y te dicen ¿qué experiencia tienes? y dices tú, pero ¿qué experiencia quieres que tenga si acabo de terminar? Y luego por otro lado despiden a la gente mayor de cincuenta años precisamente porque llevan muchos años, porque son mayores. Pero oye, ¿si me estás exigiendo experiencia al principio para contratar por qué luego no lo valoras? Me gustaría que muchos empresarios que viesen esta película antes de despedir a una persona de cincuenta años se lo pensaran dos veces o a la hora de contratar se lo pensaran también dos veces”.

Santiago Requejo acaba este encuentro con un deseo: “me encantaría que fuese una película que se viese muchísimo, indudablemente, que fuese un éxito en taquilla, que fuese muy comercial y fuera una película que a la gente le llegara y le diera ilusión o renovara esas ilusiones o esas esperanzas que en algún momento todos podemos perder”.

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