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Domingo, 19 de Enero de 2020

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Ser inmigrante nunca fue fácil

El 24 de octubre de 1871 en Los Ángeles, 500 hombres asediaron Chinatown y asesinaron a veinte chinos, para después colgar sus cuerpos en la calle principal del barrio.

Ser inmigrante nunca fue fácil. Aún a día de hoy, hay quien se empeña hacer la vida imposible a otra gente menos afortunada que ha dejado su país natal para ganarse los garbanzos, y eso que nadie tiene asegurado que no se verá nunca en esa situación. Una de las comunidades que más ha emigrado es la china, y no siempre se la ha tratado muy bien. Que se lo digan a los protagonistas de la masacre que tuvo lugar el 24 de octubre de 1871 en Los Ángeles.

En aquella época, la población china representaba un 3% del total de la ciudad, y era vista como un colectivo extraño, inferior y de moralidad dudosa; de hecho, los chinos no podían, por ley, testificar contra blancos, una medida injusta que los hacía más vulnerables.

La mayoría de ellos eran hombres que habían emigrado temporalmente para trabajar. Después de ese 24 de octubre, seguro que muchos se lo pensaron antes de poner rumbo a América.

Todo comenzó cuando el policía Jesús Bilderrain se encontró en medio de un altercado entre dos bandas chinas rivales. Bilderrain recibió un disparo en un hombro, y otro americano, Robert Thompson acudió en su ayuda y comenzó a perseguir a los responsables.

Thompson también fue alcanzado por las balas de los pistoleros chinos; lamentablemente, la herida resultó ser fatal. La noticia corrió como la pólvora, y entonces se desató el caos. Unos 500 hombres blancos y mestizos armados asediaron Chinatown y comenzaron la carnicería. Unos veinte inmigrantes chinos fueron asesinados y sus cuerpos colgados en la calle principal del barrio.

De paso, los atacantes saquearon todas las tiendas y casas que pudieron, y atacaron y robaron a prácticamente todos los residentes de Chinatown. Nadie fue arrestado.

Lo peor de este episodio es que no sirvió para sacudir conciencias, más bien al contrario: el racismo siguió aumentando y las leyes discriminatorias contra los chinos se endurecieron, llegando a negarles la ciudadanía.

Increíblemente, parece que hoy hay nostálgicos de estas leyes racistas, dentro y fuera de América.

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