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tras la Sentencia del Procés

El "vaciemos las aulas" frente al "quiero ir a clase" de las universidades de Barcelona

Las protestas trastocan la normalidad de los campus de las universidades de Barcelona. Hay estudiantes que quieren ir a clase y otros que organizan piquetes para impedirlo. "Entendemos sus reivindicaciones, pero queremos ir a clase"

La Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona ha suspendido este miércoles las clases después de que un grupo de personas haya pasado allí la noche

Todas las puertas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona están cerradas. Son las 12 del mediodía pero no hay nadie, solo dos chicos sentados en un banco. "Sabemos que han cancelado todas las clases porque había un grupo de piquetes que ha dormido aquí toda la noche", dicen. Ellos no estudian aquí, pero tenían una conferencia. "Lo aceptamos. Tiene sentido. Si hay que hacer la conferencia otro día, pues se hace otro día".

En la Facultad, hay pocas paredes que se libren de los grafitis. "Contra la sentencia, desobediencia", se lee en una. "Qui sembra la misèria, recuel la ràbia", en otra. Alba, Cristina y Laura, un grupo de estudiantes de criminología, rompen el silencio. Vienen a curiosear, a ver si, después de unas horas, su facultad ha recuperado la normalidad. "Teníamos clase a las ocho, pero cuando hemos llegado había mucha gente. Algunos dentro, encapuchados. Otros fuera, gritando, diciendo que querían ir a clase y luego han salido dos personas de administración y nos han echado".

Pintadas en la Universidad de Barcelona.

Pintadas en la Universidad de Barcelona. / SARA SELVA

En la puerta hay unos carteles que explican la decisión. "Ante la situación que se ha producido esta mañana, por indicación del rector, suspendo las actividades educativas del día de hoy", lee Cristina. "Se supone que quieren estar así hasta el viernes". Ellas tienen examen ese día. "Estamos estudiando igual, porque no sabemos qué va a pasar".

Un hombre de unos 70 años las interrumpe. "¿Sabéis si está abierto? Yo tenía un libro en la librería reservado... ¿Podré entrar?". "Es que esto ha sido de repente, sin avisar", le explican. "Ya... En mi época hacíamos muchas cosas y corríamos detrás de los grises. Pero avisábamos". Y se da media vuelta. "Pues nada".

Pintadas en la Universidad de Barcelona.

Pintadas en la Universidad de Barcelona. / SARA SELVA

¿Y qué os parece esto de que suspendan las clases? Solo hace falta esa pregunta para que se lancen a hablar entre ellas. "Yo estoy un poco cabreada", dice Cristina. "Vengo de fuera, cada semana me gasto 40 euros en el billete, pago un alquiler, pago la universidad... A mi me parece muy bien que se manifiesten, pero son tres o cuatro y con mucha gente de la universidad en contra, así no van a conseguir nada". Alba es de Manresa y es la más pequeña de las tres, tiene 20 años. Tarda una hora y media en venir todos los días. "Yo no estoy a favor de la sentencia del proces y de nada de lo que está pasando ahora. He ido a las manifestaciones, pero hay personas ajenas a todo esto que quieren ir a clase. Yo quiero ir a clase. Llevamos dos semanas sin ir, sin ir a los debates, a todo lo que tenemos que hacer...".

Y no es solo la incomodidad de perder la rutina o de no saber si hay o no clase al día siguiente. Tampoco les gustan las formas. "Esta no es la manera. Que la gente se meta dentro de la universidad y te diga que no vas a entrar... Cuando hay gente que piensa como ellos, pero que no comparten lo que están haciendo... Hay mil maneras de que la gente entienda sus posturas. Pero no son estas", sentencia Alba.

Dos alumnas de la Universidad de Barcelona.

Dos alumnas de la Universidad de Barcelona. / SARA SELVA

La puerta de su clase está encadenada al suelo. "Buidem les aules" ("Vaciemos las aulas"), se lee en el cristal. Al lado, un contenedor. Están por todas partes. Eso y algunas sillas descolocadas son los únicos restos de la noche. Es la primera vez, cuentan, que esto pasa en la Facultad de Derecho. Y eso ha hecho que la tensión se hiciera algo más visible. "En clase estábamos bien, cada uno iba a su bola. Nos respetamos. Pero esta noche sí ha habido mal ambiente. En el grupo que tenemos de Whats App han empezado a hablar y a pelearse. Algunos estaban a favor de los piquetes y otros no", cuenta Laura.

La cafetería es el único lugar de la Universidad que mantiene la normalidad. Hay profesores comiendo y estudiantes bebiendo una cerveza. Fuera, un par de operarios rompen con unos alicates las cadenas que, por la noche, han colocado en las puertas. Dos profesoras, al verlo, salen corriendo de la cafetería. "Es que necesitamos ir al baño con urgencia, ¿podemos?". "No lo sé. Mi trabajo es quitar las cadenas, pero no tengo la llave de las puertas", les explica. Se vuelven a la cafetería. "Pues nada".

Cadenas en la universidad.

Cadenas en la universidad. / SARA SELVA

Conforme pasan las horas, el goteo de personas que van llegando confundidas va a más. Concha es personal de administración y ha venido porque nadie le ha dicho que no lo hiciera. "A ver si puedo fichar", le dice a una compañera. "Esto es así. Suspenden las clases y hay profesores y alumnos a los que nadie avisa. La gente está muy quemada. También los profesores. Tienen una materia que dar y no les va a dar tiempo".

Facultad de Derecho

El contraste de lo que pasa en la Facultad de Derecho está justo en frente, cruzando la carretera. Hay otras facultades que funcionan con normalidad, con exámenes. En la de Biología tienen clases, pero solo prácticas. Por la mañana también ha habido piquetes y han suspendido las teóricas.

Hay un grupo de estudiantes de biotecnología que, entre clases prácticas, debate sobre lo que ha pasado esa mañana allí. No todos están de acuerdo. ¿Alguno ha participado en los piquetes? Se echan a reír. Carla sí. "No podemos permitir que se normalice la situación. Es una situación excepcional y no puede seguir todo como está. Tenemos que solidarizarnos con los que no están en clase porque están detenidos o con los que han perdido un ojo y no pueden venir", se explica.

Carla lo tiene claro, pero el resto tiene, más bien, sentimientos enfrentados. Entienden las reivindicaciones. Sobre todo la principal: que los alumnos que quieran puedan renunciar a la evaluación continúa y, así, no tener que ir a clase ni hacer los exámenes parciales. "Es normal que no les afecte a los que quieran ir a las manifestaciones, pero que haya piquetes restringe la libertad de las personas que vienen aquí a estudiar", explica Daniel, de 19 años. "Yo he ido a las manifestaciones y me salté clases, pero siendo consciente de las consecuencias. Eso es una cosa y otra es que cuando decides ir a clase, no te dejen. Perdemos la oportunidad de aprender y lo hemos pagado... Pero también es una reivindicación necesaria". Lo mismo opina Joan: "Es un poco como lo de mi libertad empieza donde acaba la tuya. Yo tengo la libertad de expresarme y hacer el piquete, pero te quito a ti tu derecho a la educación... ¿Hasta qué punto podemos forzar esa situación?".

El Sindicato de Estudiantes ya ha convocado paros en los campus, pero también en colegios e institutos, para la semana que viene y pide también que se suspenda la evaluación continúa para que los alumnos que quieran puedan asistir sin verse perjudicados. Mientras, la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, ha propuesto que la Policía Nacional entre en las Universidades para "garantizar y defender" el derecho de los alumnos a la educación.

Además, varias universidades, incluida Universidad de Barcelona, han aprobado ya manifiestos pidiendo la libertad de los presos encarcelados. Algo que hay jóvenes que ven como "una forma de plegarse ante el independentismo". Un grupo de unos 400 estudiantes ha comenzado un movimiento, #yovoyaclase, liderado por S'ha Acabat!, una organización que nació hace un año y que ahora se centra en dar voz a los jóvenes "constitucionalistas". "Lo que están haciendo es secuestrar el derecho a la educación que tenemos todas. Están secuestrando las universidades. Podrían hacer una manifestación a las puertas sin impedir que los estudiantes que quieran puedan acudir", denuncia Josep Lago, uno de los fundadores de la asociación.

Sara Selva Ortiz

Sara Selva Ortiz

Redactora de la sección de Nacional. Antes trabajó en el equipo de Hoy por Hoy, en Economía, en Informativos...

 
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