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Jueves, 14 de Noviembre de 2019

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Paloma Santamaría, una vida entre diputados

La veterana ujier se jubila tras 36 años de servicio y este sábado ha visitado 'A vivir' para contarnos sus mejores experiencias en el parlamento

Paloma Santamaría, la ujier más querida del Congreso de los Diputados, se jubila tras 36 años de servicio y nos ha vistado en 'A vivir'. / ()

Paloma Santamaría considera el Congreso de los Diputados su casa. No es para menos; entró por oposición en el cuerpo de ujieres de la Cámara Baja en agosto de 1983, hace más de 36 años.

Doce legislaturas después, y habiendo conocido y tratado a cientos de diputados y diputadas que han pasado por la Carrera de San Jerónimo en estas casi cuatro décadas, la ujier más querida del Congreso se jubila. El jueves fue el acto oficial de despedida, pero ella prefiere seguir acudiendo unos días más a su puesto para ir despidiéndose "poco a poco", para que duela menos.

"El Congreso ha cambiado mucho", resume. Cuando entraron los diputados de Podemos le pedían a Paloma que les tuteara, pero ella les contestaba con un seco "no, señoría" porque "nunca se puede cruzar la raya del respeto".

Confiesa que hay veces que los plenos son muy "largos y tediosos", pero no para quejarse, sino para justificar a los congresistas que a veces están a otras cosas como leer la prensa o incluso jugar a videojuegos. ¿Y los que dan cabezadas? "Igual es que no se encuentra bien o que no ha podido dormir esa noche. Hay que tener en cuenta que son seres humanos". Por algo los diputados la respetan tanto.

Santamaría se congratula de no haber tenido que acompañar a la puerta a muchos diputados tras ser expulsados del hemiciclo. La última expulsión de la que tuvo que hacerse cargo fue esta misma semana: Macarena Olona, secretaria general del Grupo de Vox ("doña Macarena" para Paloma). "Yo no hacía más que decirle: tranquilícese, acompáñeme", recuerda.

Cuando se le pregunta por su parlamentario predilecto se le viene a la cabeza Alfonso Guerra y sostiene que siempre ha sido "una persona desconocida para la calle". También recuerda con cariño los plenos de los años 80 porque eran muy interesantes. "Eran tan emocionantes que te quedabas escuchando y no querías salir".

"Los plenos eran tan emocionantes que te quedabas escuchando y no querías salir"

A punto de cumplir 72 años, y decir adiós para siempre a su "casa", dice no cambiaría el tiempo que le ha tocado vivir porque "ha sido precioso". Está segura de que las lágrimas de la despedida llegarán cuando esté en su otra casa, la de verdad, y vea el hemiciclo en televisión.

Paloma Santamaría se va con una pequeña espina clavada: le hubiera gustado haber vivido el inicio de la nueva legislatura, con la preparación que ello exige para los ujieres (y la pertinente visita del Rey), y así culminar su trabajo de 36 años de servicio al país por todo lo alto.

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