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Sábado, 25 de Enero de 2020

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"La política ahora te obliga a tener pelo": una mañana en el rodaje de 'Vamos Juan'

La comedia para señalar las vergüenzas, el humor como vaselina del drama. Secuela más que segunda temporada, la serie que emite TNT creada por Diego San José y protagonizada por Javier Cámara se aleja de los entresijos del poder para parodiar y retratar el oscuro proceso de fundar un nuevo partido

Escucha el reportaje completo en audio | Javier Cámara vuelve a dar vida Juan Carrasco en esta secuela en la que funda un nuevo partido. Visitamos el rodaje de la serie de TNT y charlamos con su creador, Diego San José, los directores Borja Cobeaga y Víctor García León, y todo el reparto

Centro de Madrid, diez de la mañana, primer día de lluvia y frío del otoño y una cita con cócteles en un bar cerrado. Un pub convertido en campamento. Monitores, una maraña de cables, pinganillos... Todo en marcha porque Juan Carrasco está negociando fichajes para su vuelta a la política. Tras 'perder' las primarias, el exministro más popular de la televisión regresó a Logroño. Dos años como profesor de biología han sido suficientes, su vocación de servicio público le obliga a reaccionar. "En esta temporada lo que más le mueve a Juan es el rencor, es maravilloso odiar a tus enemigos", avanza Javier Cámara.

Ese es el punto de partida de esta secuela, más que segunda temporada, el actor retoma su papel de político mediocre con aspiraciones para fundar un nuevo partido y vengarse de sus antiguos compañeros. "Dramáticamente me parece mucho más interesante crear un partido así, no porque alguien diga que ideológicamente hay un hueco, eso no me interesa, me da pereza, pero si alguien dice que va a hacer un partido porque va a acabar con alguien, eso es Shakespeare", explica Diego San José, creador de la ficción que emite TNT y produce junto a 100 Balas (The Mediapro Studio).

Podría ser un caso como el UPyD, Más País e incluso VOX, una escisión electoral. Piensa el showrunner que crear un partido se ha convertido hoy en España en una especie de hobby. Pero detrás, hay una parte oscura y mucho marketing. "En Vamos Juan realmente se habla de la política antes de ser política, de esas cosas que no puedes votar en unas elecciones, que es cómo se financia un partido, a quién te tienes que ganar, a la Iglesia, al Ejército, a los poderes que tú no eliges. Hemos dado un paso atrás para alejarnos tanto de la política que contemos una parte todavía más oculta de este mundo, y la verdad que nos puso muy cachondos a todos".

Fichar a algún famoso, a alguna víctima del terrorismo, negociar con el IBEX y la Iglesia, buscar financiación... Todo tiene ecos en la realidad, pero Juan es diferente, un alma libre, un político de los que ya no quedan. "En lo único que se puede identificar un poco es en que su aspecto claramente no es de un partido tipo Podemos, es un señor estéticamente de los 80. Ya no hay políticos calvos, una de las cosas de las que hablamos en la serie, porque el personaje se obsesiona, es que la política ahora te obliga a tener pelo", añade San José.

María Pujalte y Javier Cámara, durante el rodaje / ©Virginia Martín Chico

Más irreverente, más inteligente, más provocadora, prometen sus protagonistas, una comedia que junta patetismo y política entre risas y situaciones incómodas. "La situación es graciosa pero no estamos haciendo un tipo de comedia física, como se hacía en otro tipo de series. Esta segunda temporada es más caustica a nivel de texto, más oscura, más sórdida. Hay escenas muy divertidas, pero todas muy difíciles", revela Cámara, quien se muerde la lengua para no contar alguno de los gags. "Hacemos bromas con temas muy serios de los que nunca se han hecho bromas", aventura.

Ese personaje tan arrollador vuelve a reunirse de su equipo de confianza. Regresa el reparto al completo. María Pujalte ha pasado esos dos años en un periódico, pero no se resiste a la llamada de Juan Carrasco, a sus dotes de persuasión. La mano derecha del político asume esta batalla como directora de comunicación con mucho trabajo por delante. "Hay un momento en que le digo: hay que elegir una ideología. Ya la frasecita me parece tela marinera. Hay que tener dinero, hay que tener contactos, hay que elegir una ideología, y así todo", avanza. El actor Adam Jezierski, que da vida al asesor lameculos, renuncia a seguir en el gobierno ante la llamada de su referente. La política actual le pone fácil meterse en este papel. "Es que es muy disparata la política, cómo comunican, es todo bastante paródico, de no creerte que nos traten como si fuéramos tantos. Las referencias están en cualquier rueda de prensa, informativo... No hay que hurgar mucho, si haces un análisis de la trayectoria de cada político está lleno de incongruencias, mentiras y manipulaciones", espeta.

Se incorpora la actriz Oti Manzano como uno de esos fichajes políticos que van sin freno. "Es una tía que va a más, más, más, cuando te crees que no va a cruzar una línea, lo hace. Javier está todo el rato flipando, preguntándose de dónde he salido, pero no puedo contar más". La vida personal de Juan Carrasco también trae cambios. Su mujer y su hija, que habían sido el contrapunto en Logroño, se suman a la locura. "Nos volvemos un poco unas putas zorras. Ya sabemos lo que hay y hay que jugar con eso. Antes era como, qué malo nuestro padre y marido, ahora, decimos: es un hijo de puta, ¿y?", explican Esty Quesada y Yaël Belicha. A la joven actriz, conocida como 'Soy una pringada', se le salieron curiosos admiradores en la primera entrega, entre ellos Federico Jiménez Losantos, y en esta secuela será la community manager del partido de su padre. "Hay un personaje que está en las redes del partido... No voy a decir más, pero hay un ofendidito también", bromea.

Esty Quesada, durante el rodaje / ©Virginia Martín Chico

En la dirección, y guion de varios capítulos, repite Víctor García León, quien cree que hay un cambio de tono. La serie pierde el nervio del poder con una realización de menos despachos y más exteriores. "Se convierte en una serie más calmada de planos, más de comedia clásica. Se parece más a los supuestos de Billy Wilder que a los de 'Veep', los planos duran más, dependen más de la puesta en escena y tienen menos urgencia". Comparte esa tarea con Borja Cobeaga, quien no pudo estar en la primera entrega, y se une a su inseparable pareja artística, Diego San José, pero también comprueba el nuevo poder de los showrunner en el set de rodaje. "Si hay algo importante en una comedia es el tono, y eso tiene que ver con cómo están los actores, con el tipo de interpretación, con cómo sueltan un diálogo, con cómo es una escena en sí. Y eso lo marca el creador, y ese es Diego. Me ha venido bien porque me ha ahorrado alguna disputa porque sabía cuál era mi lugar desde el segundo 1. Pero es algo raro acostumbrarse para un director, en una peli va a misa lo que tú dices", admite resignado entre risas.

Los actores Anna Castillo, Jesús Vidal o Alberto San Juan también tendrán un papel en esta historia, aunque los guionistas han tenido sus propias fantasías. "En algún capítulo nos encantaba la idea de tener a Malú, son cosas que te seducen mucho, pero te tienes que resistir un poco, si lo hacemos es muy divertido pero automáticamente lo colocamos a él como de un partido". Coguionista de Vaya Semanita, de Ocho Apellidos vascos, de Fe de etarras, de Superlópez... Diego San José y la fórmula para parir comedias de éxito. "No me gusta cuando la comedia habla de cosas de las que todos nos estamos riendo. Por ejemplo, reírnos de lo paletos que son los cuñados, no estás rellenando una esquina oculta. El humor tiene que ser la avanzadilla para superar un asunto, y el primer paso tiene que ser con delicadeza, con esa vaselina que solo te ofrece la comedia. No vas a arreglar cómo funciona la democracia o cómo se financian los partidos políticos, pero creo que cuando te burlas de algo, al mismo tiempo deja de ser tan grave. Cuanto te ríes de un tema, vas a ir caminando a que ese tema deje de ser importante. Si no te ríes de un tema, va a ser importante toda la vida", sentencia.

Todo está pautado, el rodaje va en hora, empieza a llegar la comida de mediodía, pero entre toma y toma vuelan las cajas de unos famosos cruasanes. "¿Os han dado los mismos que a mí?", pregunta Javier Cámara. "Estoy tan contento", remata el actor pese a los pocos descansos en las casi 10 horas de rodaje que tiene programadas para ese día. Silencio, rodamos. Acción.

 

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