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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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¿Dónde están los límites de la publicidad política en redes?

Twitter y Facebook se enfrentan a este dilema desde dos puntos de vista opuestos. Mientras que la primera ha decidido prohibirla, la segunda se niega a establecer lo que llama "censura previa"

Twitter ha prohibido la propaganda política para evitar la difusión de discursos falsos o ambiguos. Facebook afirma que seguirá cobrando unos 250 millones anuales por la propaganda, incluso si contiene mentiras porque argumenta que no puede convertirse en censor previo. Las dos compañías han dado respuestas diferentes en sus modelos de negocio a un problema que va más allá de sus balances: ¿qué hacer con la propaganda y la mentira política? ¿Puede cobrarse por difundir mensajes incluso cuando se sabe que son falsos? La respuesta es no sólo una cuestión económica sino también democrática.

Twitter prohíbe la propaganda política

Twitter dejará de emitir y de cobrar por la propaganda política a partir del próximo 22 de noviembre. El movimiento es –según su Consejero Delegado, Jack Dorsey—un intento de frenar las noticias falsas y la información que confunde al electorado. “Pagar por amplificar el alcance de ciertos discursos políticos tiene ramificaciones significativas que la infraestructura de la democracia actual no está preparada para manejar, afirma Dorsey.

La respuesta de Trump ha sido inmediata. Brad Pascale, su jefe de campaña, publicaba un tuit en el que aseguraba que “Twitter se aleja de un potencial de ingresos de cientos de millones de dólares, un movimiento muy estúpido. ¿También frenará Twitter los anuncios de los medios progresistas también sin verificar mientras compran contenido para atacar a los Republicanos? Esto no es más que otro intento de silenciar a los conservadores, puesto que Twitter sabe que el Presidente Trump tiene el programa on-line más sofisticado que existe”.

El movimiento de Twitter ha sido acompañado por decisiones similares por parte de plataformas como LinkedIn o el gigante de vídeos TikTok. Quienes critican el movimiento aseguran que es fruto de los escasos ingresos que reportaba a esas plataformas. Twitter ha respondido asegurando que la decisión se toma con la cabeza y no con la cartera para evitar que se envenene el debate político.

Facebook cobrará por la propaganda

Facebook ha adoptado la decisión radicalmente distinta. Su presidente, Mark Zuckerberg, asegura que no quiere convertirse en un censor previo de los mensajes políticos y en respuesta al Congreso estadounidense se negó a comprobar la veracidad de los mensajes que los partidos políticos publican en su plataforma. Según su fundador, Facebook ingresó en 2018 250 millones de dólares en propaganda política pagada. un 0,5% de los 49.000 millones de euros totales que la compañía ingresa en concepto de publicidad.

Los empleados de la compañía han remitido una carta a su presidente protestando por esa decisión y afirmando que hay que distinguir entre libertad de expresión y libertad de presión y que “el discurso libre y el discurso pagado no son la misma cosa”, afirman.

Los vídeos falsos en la red social han sido múltiples y repetidos. El último publicado por los republicanos acusa al candidato demócrata, Joe Biden, de pagar por apartar a un fiscal ukraniano que le investigaba, una información que resultó ser falsa pero que sigue presente en esas redes y sigue siendo presentada como factual.

Carta abierta a Facebook

El director de la película La Red Social, Aaron Sorkin, publicó una carta abierta a Zuckerberg a través de The New York Times denunciando las presiones que la compañía ejerció para impedir la difusión de su obra y refiriéndose a los polémicos vídeos que contienen información falsa y por los que la compañía cobra. “La libertad de expresión no puede quedar reforzada si bombeamos mentiras en el agua para corromper las decisiones más importantes que tomamos de manera conjunta (…) El anuncio de Biden es mentira en cada uno de sus centímetros cuadrados y está bajo el logo de Facebook. Eso no es defender la libertad de expresión. Mark, eso es asaltar la verdad”, concluye.

Las grandes tecnológicas disparan sus gastos en lobbies

Los analistas económicos de las grandes tecnológicas aseguran que Twitter y Facebook no están moldeando el futuro de la democracia sino el pasado de sus reputaciones en caso de que los reguladores decidan actuar. Es la tesis que sostiene en Hora 25 de los Negocios Antoni Gutiérrez Rubí, presidente de Ideograma.

El debate está llevando a los demócratas en el Congreso y Senado americano a plantear la posibilidad de romper en distintas divisiones algunas de esas compañías para evitar su poder de influencia. En los 9 primeros meses de este año, han aumentado su gasto en presión política en más de un 25%.

Según los últimos datos recogidos por The Wall Street Journal, todos ellos han disparado sus gastos en ese concepto. En concreto:

  • Facebook aumenta más de un 25% sus gastos en lobbies y presión política gasta ya 12,3 millones de dólares en conectar con políticos en ambas cámaras
  • Amazon aumenta su gasto en lobbies un 16% y destina a ese fin casi 12,4 millones de dólares
  • Apple también aumenta sus gastos un 8% (5,5 millones de dólares en gastos)
  • Microsoft aumenta esa partida un 9% (7,8 millones de dólares en nueve meses)
  • Google –que no ha facilitado cifras todavía—gastó el año pasado 9,8 millones de dólares en labores de lobby político.
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