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Jueves, 12 de Diciembre de 2019

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Rodrigo Sorogoyen y Marta Nieto, un viaje a la luz

El director aparca el thriller en 'Madre', un drama intimista y psicológico continuación de su exitoso corto. Marta Nieto deslumbra con esta historia, la de una madre devastada por la desaparición de su hijo que busca reencontrarse

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Madre comienza con el cortometraje que este mismo año estuvo nominado al Oscar de Hollywood. Una mujer recibe la llamada de su hijo pequeño que se ha quedado solo en una playa francesa. La acción se traslada 10 años después de estos hechos. Nos encontramos con la misma mujer, Elena, trabajando en un bar de una playa de Las Landas, el lugar desde donde recibió la angustiada llamada de su hijo. Rodrigo Sorogoyen explica que enseguida tuvo la necesidad de continuar con la historia que contaba en el cortometraje, pero de una forma radicalmente distinta al cine frenético y lleno de tensión que habíamos visto títulos anteriores suyos como Que Dios nos perdone o El reino.

Marta Nieto sigue siendo esa “madre” que ya vimos en el cortometraje. Si allí el director la mostraba histérica por el peligro que corría su hijo, en el largometraje nos encontramos con una mujer que vive sin esperanzas, prácticamente rendida, hasta que conoce a un adolescente, un chico francés, interpretado por Jules Porier, que pasa las vacaciones de verano con su familia en Las Landas. Por este papel Marta Nieto ganó el premio a la mejor actriz en la sección Horizontes del pasado Festival de Venecia. Un personaje complicado y difícil. Nada amable. Dice Marta Nieto que le costó entrar en la piel de esta mujer, pero también sacársela de encima. Madre es, según la actriz, una película que da pie a distintas interpretaciones. Una película que tiene como referencias a cintas francesas como El soplo al corazón de Louis Malle y que trata, según Sorogoyen, de interpelar al espectador sobre temas nada convencionales.

Una película muy autoral, muy afrancesada en fondo y forma, con una cámara que envuelve a la protagonista, con el uso del gran angular, con una exploración inteligente de lo emocional y lo íntimo. Marta Nieto deslumbra con una interpretación llena de matices. Una cinta en la que está latente la pérdida, la maternidad, la culpa, pero que busca la luz, el amor y la esperanza.

Desde el estreno del corto siempre tuviste en mente continuar esta historia, ¿había una necesidad artística o vital? ¿o ambas?

Rodrigo Sorogoyen: Buena pregunta pero creo que no sé contestar todavía, puedo intentarlo, pero creo que en unos años podré responder mejor porque me ha pasado con otras pelis. Con Stockholm por ejemplo, supe por qué había contado esa película años después. Artística había una necesidad, por supuesto, de cambiar, de querer contar otro tipo de película, de querer hacer otro tipo de película, de querer que nuestra siguiente película, nuestra carrera, fuera distinta a las predecesoras, entonces artísticamente sí, pero creo que vital también había una necesidad, creo que hay algo en la creación desde el germen de la peli, desde el mayor germen, el más enano germen de nuestra peli hay algo muy emocional y muy profundo, un motor quiero decir, un motor muy emocional y muy profundo que ha hecho que hagamos esta peli además en tiempo récord y que nos empeñemos en hacerla y también que haya salido tan bien, la verdad.

Marta Nieto: Yo después de hacer el corto me quedé con muchas más ganas de trabajar con él. Bueno, ya tenía ganas antes, pero la experiencia del corto fue tan pequeña, tan corta en el tiempo y tan fugaz también en la involucración. No hizo falta mucho. Luego también fue tan largo el recorrido del corto que tenía muchas ganas de seguir. La oportunidad que me regala cuando yo leo el guion de la primera versión de la película, o sea yo me siento la regalada, una vez que he leído el guion si considero que formo parte de algo que rema hacia el mismo sitio, pero yo no lo escribo y yo no tengo nada que ver con él hasta que no empezamos a pensar en levantar la película y en cómo la haríamos juntos. Para mí es la oportunidad más bonita y la más valiosa que he tenido nunca profesionalmente.

Y decides cambiar radicalmente de tono, de estilo, y entrar de lleno en la complejidad de lo emocional…

Rodrigo Sorogoyen: No se ve mucho en el cine de hoy en día lamentablemente, en el cine español, bueno en el cine de hoy en día en general, pero es verdad que hay cinematografías como la francesa de la que somos o soy muy aficionado y muy admirador en la que esto es lo normal, lo lógico, el cine medio de Francia es esto realmente, con sus pelis buenas y sus pelis malas, pero contando este tipo de historias. Entonces hay algo que como aficionados y espectadores nos gusta, nos gusta hacer este tipo de películas y se ha dado la oportunidad de hacerlo. Y en cuanto a meternos de lleno en esto, dentro de mi carrera o de nuestra carrera, a Isabel Peña -guionista- y a mí estas son las pelis que nos gustan, Que dios nos perdone y El reino han sido dos accidentes. Bueno, Que dios nos perdone ha sido un accidente y El reino ha sido más buscado, pero realmente nosotros queríamos asentarnos en la industria, escribiendo de lo que nos divierte, dirigiendo de lo que nos divierte, o me divierte, pero no teníamos ni idea de hacer thrillers, en la vida se me había ocurrido a mí hacer un thriller cuando yo soñaba con hacer películas con 16, 17 o 18 años. Y dijimos, pues venga vamos a lanzarnos a ello, nos salió bien, tuvimos mucha suerte, aprendimos muchísimo, nos divertimos muchísimo y ahora ha habido una necesidad de hacer lo que queremos. Qué estamos haciendo aquí, por qué hacemos esto, ya volveremos cuando lo necesitemos si necesitamos pasta o lo que sea o de repente nos vuelve a surgir el gusanillo del thriller, pero la gente, claro, nos identifica más con una peli de género, policiaca, de thriller, más que con esto, pero aquí digo que este es el tipo de película que nos gusta hacer y que no gustan ver.

Cómo ha sido el cambio, de pasar de la angustia de una madre en el cortometraje a esa elipsis, pasan diez años, y ahora es una mujer devastada pero que sigue en pie…

Marta Nieto: Lo que pasa entre que acaba el corto y comienza la película efectivamente son 10 años y el trauma que ocurre, el hecho que ocurre es tan trágico que atraviesa al personaje de arriba abajo y le transforma inevitablemente todo: la energía, el carácter, la manera de andar, de relacionarse con el mundo, cómo mira… Está profundamente atravesada por su circunstancia, es una mujer y su circunstancia. Entonces, imaginar esos 10 años ha sido una parte esencial, y entender que convivir con eso era la manera en la que empezaba la peli, luego pasa otra cosa diferente y la acción es otra cosa y la peli va hacia otro lugar distinto, es otro conflicto, pero esto tenía que estar al comienzo, entonces ha sido muy bonito de trabajar, muy duro de trabajar, muy denso de trabajar, pero como todos los intérpretes que entiendo que cuanto más trabajo, más material, nos dan, más tiempo nos dan, más divertido es en realidad paradójicamente.

¿Y cómo es entrar y salir de un personaje, que a su vez, casi son dos personajes?

Marta Nieto: Es que no había otra manera, o sea había también un respeto muy grande con el tema, el asunto pasa, hemos hablado con gente que ha tenido esta experiencia y para mí es una responsabilidad. No solo cuando me dio el guion y asumí el reto, que sabes que hay una voz que siempre te dice: como salga mal, sale fatal ¿no? Tenía que aprender francés, tengo que entender lo que significa un niño desaparecido, tu hijo, pero una vez superado eso, la responsabilidad de hacerlo, no sé si está bien o está mal, solo sé que lo he intentado hacer lo mejor que he sabido, me he esforzado en todo, entonces hasta ahí llego.

En el caso de la escritura, al enfrentarte a escribir un personaje así, que es el tronco de la película, ¿cómo es diseñar un personaje de arriba abajo, con una evolución y con una contención tremenda?

Rodrigo Sorogoyen: Supongo que se podría escribir de mil maneras y seguro que hemos tomado millones de decisiones que si hubiésemos tomado otras, pues a lo mejor también hubieran sido muy interesantes,no sé. Si me dices cómo escribís, es hablando mucho, intentado investigar de la manera que podemos pero sobre todo hay dos partes de investigación: una que es la tangible, la de leer, y la de conocer, que también lo hicimos mucho con Marta a la hora de conocer a gente que desgraciadamente le habían ocurrido esas cosas. Pero también hay otra de investigar sobre nosotros mismos, en el fondo cuando estás escribiendo, estás escribiendo sobre ti mismo, entonces hay algo de Isabel y yo hablando, hablando, hablando, qué opinas del amor, no con esa pregunta tan burda, pero terminas hablando de eso, qué opinas de la maternidad ¿no? Si yo fuese padre, si fuese madre, pues yo conozco a esta tipa que es madre, pues mi madre ¿no? Hay algo de investigación divertidísima y a veces sesuda, pero que en el fondo es lo que nos ayuda a escribir y claro, luego todo eso que puede ser muy interesante, muy poco interesante, se plasma de alguna forma y lo tienes que convertir en algo dramatúrgicamente que funcione, entonces no sabría decirte cómo se escribe un personaje, intentando ser honestos sobre todo con lo que quieres contar. Creo que hay que ser honestos con el tema, que sea una cosa más vital, de la vida, de qué opinas, en el fondo estás opinando, poniendo tus ideas sobre este mundo en el que vivimos, sobre los amores, las relaciones, lo que opinan las personas sobre el miedo, sobre los grandes temas de la humanidad, y luego también ser honestos con el cine, con lo mucho o lo poco que sabemos de cine, con lo que amamos el cine, con los cineastas que queremos ser, entonces siendo honesto con esas dos cosas terminas y sale este personaje. No este, sino el personaje que luego ella coge y lo agranda por todos lados, pero no te podría decir, imagínate que te digo mira se hace así, se coge un personaje, se coge tal… no tengo ni puta idea.

Una película de silencios y miradas perdidas, que habla sin hablar de la pérdida, la culpa, el dolor, la maternidad… ¿cómo es el equilibrio, guion, imagen, interpretación para intentar comprender desde la incomodidad?

Rodrigo Sorogoyen: Ese era, iba a decir uno de los grandes retos, no creo que fuera un reto, era una cosa que sabíamos que iba a ocurrir y que juegas con eso, que algún espectador no va a entender, que no va a sentir la empatía como tú dices. Pero ahí ya te digo yo creo que somos honestos, yo iba de tronco si no sientes empatía por una persona que ha perdido a un hijo es que eres un gilipollas, con perdón eh, pero hay algo que… Yo iba así y claro había gente que me decía que es una frase más de productor “ya pero es que si hace esto… no, no, hay mucha empatía”. Yo como espectador creo que siento empatía, no me planteo esas cosas, y es verdad que hay muchos espectadores y compañeros y productores, de la profesión que sea, de “es que no siento empatía por él” y yo joder pues entonces es que no has entrado en el viaje. O sea, si ves la película Taxi driver y ese tío yo no me lo quiero encontrar en mi puta vida, pero yo en la película estoy con él ¿por qué? Porque hay un señor que me atrae, su puto gepeto de Robert De Niro me atrae, donde pone la cámara Martin Scorsese me atrae, a ese tío humanamente en la vida no me lo quiero encontrar ni en pintura pero que en la película durante los 120 minutos que dura Taxi driver yo estoy con él, es así. Yo aspiro a eso y es que eso antes era mucho más fácil en los años 70, en los años 60, ahora es que es dificilísimo, ahora todo el mundo lo primero que ve es me cae bien o me cae mal, lo que hace me gusta o no me gusta ¿quieres viajar? ¿quieres viajar con el personaje a ver a dónde te lleva? Y aquí no estamos hablando de una asesina como en Taxi driver, aquí estamos hablando de una persona que ha sufrido la mayor desgracia que le puede ocurrir a alguien entonces había algo de, pues tronco, si no sientes empatía por ella, pues es que eres un hijo de puta.

Esa incomodidad también la incluyes en una de las escenas. Varios chicos en un coche con Elena y no quieren escuchar que cuando un mujer dice no, es no, ¿esa idea surgió viendo la actualidad o antes? 

Rodrigo Sorogoyen: No tengo muy buena memoria para eso, pero sé y recuerdo que obviamente salió el tema de La manada y fue una razón más, no es la única porque entonces no hubiera sido honesto y sería un pegote, pero era una razón más. Dices hostia esta escena nos recuerda a tal y dijimos pues mejor todavía. Me encanta ver a una mujer y a tres gilipollas, que le dicen que no se baja y que la mujer les diga los cojones, de aquí me bajo yo porque me sale de los huevos. Era una cosa que nos gustaba. Obviamente las razones reales o primarias mejor dicho tienen que ver con la historia, tienen que ver con la película y con lo que nos gusta ver a este personaje sacar una fuerza que no habíamos visto nunca y que creemos que es bueno para la peli, que es interesante para el espectador verlo y que es necesario también para el arco del personaje. Yo quiero pensar que esa escena del coche ocurre en el minuto 10 y no la tiene, esta mujer no tiene esa fuerza ¿por qué? Porque no ha conocido al personaje de Jean todavía, pero no es casualidad que ocurra después de que ella pase el mejor momento que ha vivido en toda la película, en todo ese camino de supervivencia y de tristeza que tiene la película, de repente ella está feliz, se ha divertido, se lo ha pasado bien y de le ocurre esto y saca la fuerza, obviamente es adrede que esté posicionada en ese lugar.

Marta Nieto: También para mí hay algo en que ella no tiene nada que perder, o sea ella habla poco en parte porque tiene poco que decir, tiene poco que perder y tiene poco que ganar hasta que conoce a Jean. Esto para mí es muy importante porque ahí se pone en riesgo, tiene algo por lo que arriesgarse y tampoco tiene nada que demostrar o sea, es más libre. El dolor te anestesia de ciertos comportamientos sociales, de ciertas deudas con la gente y eso es muy interesante también, entiendo que por ahí también puedes causar poca empatía en ciertas cosas. Yo no la viví así o la entendí así precisamente por eso, porque cuando te atraviesa algo tan grande lo ves todo con distancia, vives lejos del resto de emociones hasta que le despierta, el encuentro con este chaval empieza a volverle a despertar a la vida.

Es una película de entrañas, más emocional que psicológica, y la cámara envuelve a Elena, a la protagonista, como si la quisiera escudriñar y siempre se le escapa, es resbaladiza a la razón…

Rodrigo Sorogoyen: No es que intentemos con la cámara escudriñar. Bueno creo que ayuda a que el espectador se meta en la psicología de ella, pero claro siempre desde la psicología del espectador. O sea, es una trampa, si pongo la cámara aquí el espectador va a saber así si acierta lo que yo quiero que piense o no, o lo que ella quiere que piense el espectador, sabemos que no es así pero sí que ayuda a que el espectador haga el viaje, por eso la cámara siempre o casi siempre o muchas veces baila, como tú dices alrededor y se acerca muchísimo. Está claro que al ser una película muy psicológica, creo que es una película emocional por supuesto, pero creo que habla mucho de la psicología de un personaje y creo que está rodada de tal manera para como tú bien dices, para eso.

¿Por qué el uso también del gran angular?

Rodrigo Sorogoyen: El gran angular te permite acercarte muchísimo al actor, al personaje, y eso hace que el espectador entre mejor en ese viaje o haga ese viaje mejor hacia su mente, hacia sus entrañas, como quieras llamarlo, y luego cuando se aleja hace que los espacios sean gigantescos y entonces el personaje parece más pequeño y el ambiente y el mundo parezca mucho más grande claro.

En tiempos de odio, apuestas por el amor, por una salida luminosa… ¿por qué?

Rodrigo Sorogoyen: Sí, es lo que queríamos, a la postre, aparte de contar una historia, de contar la historia de este personaje, de querer llevar al espectador por un viaje, a la postre lo que queríamos es que el espectador terminara con cierta luminosidad. Primero el personaje y, por lo tanto, el espectador, para nosotros era básico no hundir en la mierda a este personaje que ya empieza viviendo la tragedia más horrible que puede vivir alguien y lo que queríamos era darle, arrojar luz dentro de esa honestidad en la que esa luz siempre va a estar, nunca va a ser gigantesca, va a estar totalmente tamizada por esa tragedia que ha vivido, esa mujer siempre va a tener ese punto negro, esa gran bola negra de tragedia pero era para nosotros básico poder ofrecerle un nuevo camino en el que poder caminar.

Marta Nieto: Acaba mejor que empieza. Es un ejercicio de belleza porque dentro de una de las peores cosas que le pueden pasar a un ser humano todavía hay amor y si todavía hay amor todavía hay esperanza, o sea uno puede sobrevivir a todo.

Una madre que presumiblemente proyecta en un chaval a su hijo o no, nunca lo sabremos, solo busca cómo encontrar la manera de seguir, de vivir… ¿te apetecía también poner a prueba al espectador?

Rodrigo Sorogoyen: Yo creo que interpelar al público siempre es lo interesante de cualquier obra artística. Creo que cualquier obra artística, y el cine es el menor de los artes, pero arte al fin y al cabo, o juega a eso por lo menos, creo que lo que tiene que hacer una obra artística es interpelar al espectador o al lector o al que ve una catedral o al que ve un… Si no te interpela y no te está hablando, no hay una comunicación, entonces ya no es arte ¿no? Hay películas que no interpelan al espectador porque dicen esto es esto ¿te divierte o no te divierte ¿está hecho para que te diviertas, diviértete, pero cuanto establece una comunicación creo que ahí es donde merece la pena ir al cine, cuando me estás diciendo esto yo tengo que recogerlo y soltar algo ¿no? Recibirlo de alguna manera, rebotarlo de alguna manera. En general es algo que siempre nos gusta, a Isabel y a mí quiero decir, esta peli todavía te lo permitía mucho más porque estábamos jugando todo el rato al misterio, estábamos todo el rato dialogando con el espectador porque sabemos que el espectador está diciendo ¿pero no me vas a contar esto? ¿por qué no me lo estás contando? ¿y qué me estás dando a cambio? Y como le estamos dando respuestas muy, muy, muy con cuenta gotas o medias respuestas incluso sabíamos que eso iba a tener ese resultado ¿Por qué? Porque nos gusta, porque creemos que es así como tiene que ser, no como tiene que ser sino es así el cine que nos gusta y el cine que nos gusta hacer.

Marta Nieto: Me da la sensación de que esta peli, cuando algunos espectadores me han contado sus reflexiones o sus certezas, habla más de lo que ellos han visto, de ellos, de su forma de ser, de su juicio, de su manera de entender el mundo que de la peli. O sea, la misma peli para tres personas y salen con tres ideas completamente distintas de lo que ha ocurrido y eso me parece la bomba cuando me preguntan ¿pero qué ha pasado? Y digo lo que tú creas, lo que cada uno considere, o sea es un cine que te cuestiona y si te das por aludido y entras al viaje pues oye tú sales con tu peli, a mí me interesa más que el cine que te da respuestas y que te entretiene pero que no te hace aprender o investigar o entender algo que no entendías o plantearte cosas que no te has planteado.

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