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Jueves, 27 de Febrero de 2020

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El director de animación más importante de España: "Los productores miran cómo sacarle dinero al Ministerio de Cultura"

Sergio Pablos, creador de la franquicia 'Gru: mi villano favorito' y 'Klaus', ofrece una masterclass en la que expone la concepción de sus proyectos y valora la situación de la animación y el cine en España. "No abogo por las subvenciones directas, hay un algo un poco perverso en ese incentivo"

Sergio Pablos, director de 'Klaus' /

Es el director de animación más importante de España. Un pionero en un sector que no acaba de despegar en nuestro país. Formado en Estados Unidos, encontró en París la oportunidad de entrar en Disney y luego dar el salto a los estudios de Los Ángeles. Ha participado en clásicos como El jorobado de Notre Dame, Hércules o Tarzán. Emigrante forzado, a Sergio Pablos el reconocimiento le llegó con ‘Gru: mi villano favorito’, la hoy franquicia que no pudo producir en España y vendió a Universal para convertirse en una de las sagas de animación más taquilleras.

"En España hay mucho talento y creo que nos equivocamos al presumir de que ese talento se va a Disney o a Pixar. Para mí eso es una tragedia. Que no haya estructuras en España para que cuando ese talento alcance cierto nivel no esté retado y no le queda más remedio que irse al extranjero, no es motivo de orgullo. Es un síntoma de un problema", lamenta al analizar la situación actual y recordar que, con un sistema de incentivos fiscales, Universal podía haber producido la franquicia en España y no en Francia.

De vuelta a España, ha fundado su propio estudio en el que ha parido la cinta de animación navideña 'Klaus', una reescritura de los orígenes de Papá Noel para Netflix. "Cuando volví de EEUU yo no tenía pensado montar una empresa, pero al darme cuenta de que no había una estructura para hacer lo que hago, no me quedó otra. Lo que falta en España no es talento, falta la clase empresarial que esté dispuesta asumir el riesgo que supone una producción de animación. Mucha inversión, retorno a largo plazo, y para eso aquí dicen que invierten en ladrillo. Tiene que ser alguien que quiera invertir en animación, no alguien que haga un estudio de mercado para saber dónde están las mejores inversiones. Somos poco dados al riesgo, y no es un problema de administración, es un problema nuestro como cultura creo".

Y parte de ese problema lo detecta en el sistema de ayudas al cine en nuestro país. "Esto no me hace muy popular entre la industria del cine español, pero yo no abogo por las subvenciones directas, hay algo un poco perverso en ese incentivo. He visto demasiados productores que no producen una película porque haya un público que la quiera ver, sino que la producen porque su sueldo va a salir del presupuesto de la película, con lo cual ganan dinero haciendo la película, pero no tienen el incentivo del público. No es un problema español es un problema europeo en general", critica.

En España las ayudas se otorgan a través de un sistema de puntos. Un estricto pliego de requisitos -previsión de salas de estrenos, trabajos anteriores del director, solvencia de la productora, representatividad de mujer en cargos importantes, premios históricos…- que posibilita a las productoras obtener una subvención de máximo un millón de euros. Es decir, una ayuda que solo cubre parte de los costes de la película. En este 2019 el Ministerio presupuestó unos 35 millones de euros en ayudase e incluyó, precisamente, como punto añadido los largometrajes de animación. "Este sistema también nos da grandes películas obviamente que no quiero que desaparezcan, pero si solo existe este incentivo la figura del productor europeo no tiene nada que ver con la figura del productor americano. El productor americano ve un proyecto y dice: creo que hay un público para esto y voy a arriesgar mi dinero. El productor europeo dice: creo que con esto le puedo sacar dinero al ministerio de Cultura. Esa es la gran diferencia", ahonda Sergio Pablos en su postura.

El director apuesta por los incentivos fiscales, los que han convertido, por ejemplo, a Canadá en la meca hoy de muchas producciones. "Si a mí me dan la oportunidad de decir que puedo producir la película con un 40% de incentivos fiscales de manera que no me la tenga que llevar a Canadá, Australia, Londres o donde sea, me están dando la oportunidad de traer esos ingresos, esas inversiones extranjeras, pero creo que lamentablemente esa visión de medio-largo plazo es algo que no ha cuajado bien", argumenta.

Y remata con un ejemplo de por qué cree que el sistema de ayudas directas es un círculo perverso para el cine español. "El año que hay dos superproducciones españolas, por ejemplo ‘A la triste’ y ‘Torrente’, se multiplica por 500 la taquilla del cine español. Y la prensa dirá: prueba de que el cine español es rentable, ayudémoslo más. El año que no hay ninguna de esas producciones, la taquilla se hunde, prueba de que el cine español necesita ayudas, ayudémoslo más. La solución es siempre darle más dinero y yo no estoy convencido de que esa sea la única solución". 

Quince años le ha costado, asegura, tener la oportunidad de hacer una película de principio a fin en España. La idea de ‘Klaus’ surgió en 2010 con la moda de las películas de orígenes, de reimaginar el pasado de personajes históricos. Pensó en Napoleón, Juana de Arco… hasta que llegó a Papá Noel y se convenció de que tenía que buscar algo que no fuera ñoño y huir de los elementos mágicos centrando la historia en otro personaje, en este caso Jesper, el cartero. El proyecto se quedó en la estantería una temporada hasta que llegó Mikel Lejarza, responsable de Atresmedia Cine. Se enamoraron del proyecto, pero había que buscar cómo desarrollarlo.

"Ocho meses después de presentar el proyecto, no había picado nadie. El motivo más sorprendente es que era una película navideña. Competir con los grandes estudios, Frozen o Star Wars, es una locura, no vamos a entrar en ese juego, mucha suerte…", les decían. “Y en dos ocasiones estuvimos en Netflix, les gustaba, pero no producían largometrajes. Cuando todo parecía perdido, hablamos con otra persona en Netflix. Y para nuestra sorpresa, había cambiado algo fundamental, todavía no hacían cine de animación, pero buscaban películas navideñas”. Y en 2016 consiguieron cerrar el trato.

La producción se puso en marcha, a contrarreloj, en febrero de 2017. Buscó talento por todo el mundo, su estudió pasó a tener más de 100 personas dedicadas a esta producción. Dibujos manuales sobre tabletas gráficas combinando la forma más artesanal en la que se formó y las últimas técnicas de iluminación para alumbrar una cinta llena de encanto con una historia madura que Netflix y Movistar quieren explotar estas Navidades. Klaus’ está nominada al Goya como mejor cinta de animación, compite en los grandes premios de la animación americanos y también está en la carrera de los Oscar. “Quería crear un libro infantil en movimiento, y creo que hemos conseguido evocar esa sensación artística”, concluye orgulloso.

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