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Miércoles, 19 de Febrero de 2020

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Manual de un pésimo comercial

Juanjo Millás se lanza a vender a puerta fría por las calles de Madrid

Juanjo Millás, Paqui Ramos y Agustín Nuño, profesor de ventas tratando de entrar a un portal

Juanjo Millás, Paqui Ramos y Agustín Nuño, profesor de ventas tratando de entrar a un portal / Cadena SER

Llamamos al telefonillo y esperamos, en el fondo, que nadie responda:

-¿Si?

Nos miramos y Juanjo Millás, que en su juventud probó a vender enciclopedias, toma la iniciativa:

-Estooo, somos de una aseguradora angloamericana, “To be or not to be”, y estamos ofreciendo un amplio abanico de seguros que…

-No me interesa

- Pero… ¿Usted tiene un seguro de decesos?

Click. Nos cuelgan y en tan solo un minuto le hemos dado una patada al manual del buen comercial. “No lleváis un plan de venta preparado. No conocéis el producto. No habéis estudiado el perfil del posible cliente. Os mostráis inseguros…” Agustín Nuño, formador comercial y experto en ventas, es implacable. “Los vendedores y los filósofos tenemos algo en común: todo lo pensamos y nos lo cuestionamos todo” Su energía y entusiasmo nos convence de que podría vendernos arena en un desierto. En el lado opuesto estamos nosotros…

Nuestro primer objetivo es que nos abran el portal y para ello su consejo es que nos presentemos y directamente preguntemos si nos pueden abrir. Juanjo se opone. Le parece un método demasiado agresivo. Ábreme, así sin más, sin conocernos…

Cuando era pequeña, en casa de mis padres, siempre respondíamos lo mismo cuando llamábamos al telefonillo: “Soy yo”. Propongo cambiar de estrategia y utilizar esta fórmula. A Agustín no le gusta, no le parece correcto. Pero insisto y probamos suerte:

-¿Quién es?

Juanjo Millás y Paqui Ramos tratando de entrar en una casa para vender una enciclopedia / Cadena SER

-Soy yo

-¿Yo?

-Sí, yo

Y milagrosamente el portal se abre. Vale, no he sido lo que se dice ética así que subo las escaleras un poco más avergonzada de lo que ya estaba y pidiendo internamente ¡diosito, diosito, que nos nos abran!... Agustín vuelve a darnos ánimos y consejos: “No le tengáis miedo al no. Si no existieran los noes no existiría nuestra profesión. Id al grano, con seguridad. Captad su interés. Mostraos simpáticos. Si os rechazan preguntad por qué. Mostradle los beneficios de vuestro producto…” Lo entiendo, es su trabajo, pero con nosotros ha pinchado en hueso. Una señora nos abre la puerta y amablemente nos la cierra a los 30 segundos. El fracaso nos invade y Juanjo amenaza con bajarse al bar y darse al alcohol. A estas alturas de la mañana, y tras varios intentos fallidos, la idea no me parece tan descabellada.

Hacemos un último intento en una peluquería y una tienda de accesorios para el móvil. “Aquí os recibirán mejor. Ellos también son vendedores y se sentirán más solidarios con vosotros. Aunque quizás deberíais intentar venderles algún producto que tenga que ver con su negocio…” Pero nosotros, cabezotas donde los haya, insistimos en vender un seguro de decesos, al fin y al cabo todos moriremos y la mayoría necesitaremos un entierro.. (Empieza a ser difícil que en alguno de nuestros reportajes no aparezca este tema).

Agustín nos consuela diciendo que todo es práctica, que cualquiera puede ser comercial y que con un poco de preparación lo conseguiríamos. Pero lo cierto es que el experimento de vender a puerta fría ha salido peor de lo que esperábamos. No solo no vendimos nada sino que además acabamos convirtiéndonos en compradores del último establecimiento que visitamos. El cazador cazado.

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Cadena SER

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