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Domingo, 23 de Febrero de 2020

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Trabajadoras del hogar: una anomalía de nuestro mercado laboral

Las trabajadoras del hogar siguen sin tener reconocido el derecho a una prestación por desempleo

¿Se imagina no tener una prestación por desempleo? ¿Que le puedan despedir sin una causa, como si fuera un alto directivo, pero sin haber cobrado ese sueldo? Póngase en el lugar de una mujer despedida por estar embarazada y que no pase nada. Todos estos agravios los comparten las trabajadoras del hogar. Su futuro tampoco es esperanzador, dado que son trabajadoras pobres, serán pensionistas pobres. Arantxa Zaguirre Altuna, abogada, recuerda que un tercio de estas trabajadoras viven por debajo del umbral de la pobreza y que cobran la mitad de la pensión media: unos 521 euros al mes.

¿Por qué no tienen derecho a desempleo?

"No tienen prestación por desempleo porque hay una decisión política para que no la tengan. Se ha decidido sacrificar a las trabajadoras del hogar y a las mujeres de la casa que se dedican a complementar el insuficiente sistema de cuidados, con bajos salarios y sin prestación por desempleo", concluye Zaguirre Altuna. Añade que si el Estado permitiera que se cotizara por desempleo, subiría la cotización mensual que tendrían que hacer los empleadores. Según algunos cálculos, podría ser un incremento de unos 40 euros al mes para quien contrata a una trabajadora del hogar.

Teresa: "Me dejaron en la calle por tener cáncer"

Teresa llegó a España hace 20 años. La primera vez la contrató una familia que cumplió con sus obligaciones como empleadores. Trabajó para ellos durante más de 15 años. Después, la contrató una familia de Boadilla del Monte (Madrid): "Era una familia de cinco personas y cuando me detectaron que tenía un cáncer los señores me despidieron". A Teresa había que operarla sí o sí y una semana antes de pasar por quirofano llegaron los primeros reproches: "Mi jefe empezó a decirme que por mi culpa no se podían ir a esquiar". El despido se lo comunicaron, cuando todavía estaba en el hospital, recuperándose de la operación. "El jefe me dijo que habían decidido despedirme porque no sabía si yo iba a tener quimio, radio. Y ahí fue cuando ahí me dejaron en la calle". Acudió a los sindicatos, pero al no estar afiliada no tuvo asistencia jurídica y siguió los consejos de un conocido: aceptar el dinero que le ofrecía la familia y no denunciar. Así fue cómo Teresa se quedó de un día para otro sin contrato, sin 950 euros de sueldo.Y al ser interna, sin casa. Teresa continúa con su tratamiento y ahora se encuentra en una "vivienda para la recuperación de la salud" que gestiona la entidad "Hogar, sí".

Organizadas para defender sus derechos

El panorama ha cambiado mucho en estos últimos 20 años, cuando Margarita Martínez llegó con 36 años a España. Era peluquera en su país, pero lleva décadas trabajando como externa en casas de Madrid. "Fui a cuidar a un niño, mientras a mi hija la cuidaban otras personas en Ecuador. Eso era muy fuerte al principio para mí. Hoy estoy empoderada y defiendo mis derechos", señala Margarita Martínez. Forma parte de Territorio Doméstico, una asociación que asesora y fundamental para que las trabajadoras del hogar se organicen. ¿Y los sindicatos tradicionales? "Si una compañera no tiene para sobrevivir, no tiene dinero para afiliarse a un sindicato", explica Martínez .

¿Qué hará el Gobierno?

El Gobierno tiene como guía lo recogido en el acuerdo de coalición PSOE Unidas Podemos, que de empleo en el hogar contempla dos aspectos: completar la integración de estas trabajadoras en el régimen general de la seguridad social, y firmar el convenio 189 de la OIT, sobre el trabajo doméstico. Respecto a esto último, puede haber avances pronto, nos dicen desde el Gobierno, porque Trabajo tiene prevista una reunión con la OIT la semana que viene y llevan como prioridad agilizar esta ratificación, pendiente desde hace años. El efecto que tendría: básicamente, obligaría a España a regular una prestación por desempleo para las empleadas del hogar, y esto entronca con ese otro objetivo de completar la integración en el régimen general, porque el derecho principal que a las empleadas de hogar les falta frente al resto de asalariados es el de cobrar el paro. También hay que arreglar la cotización por salarios reales, porque actualmente buena parte de las empleadas de hogar, las de salarios más bajos, cotizan por tramos, en vez de por la cantidad real que ingresan. Con estos aspectos, nos dice Trabajo, todavía no les ha dado tiempo a ponerse

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